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Baja el consumo de biodiésel de palma en España, pero se mantienen las protestas

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#SiEsPalmaNoEsBio. Con esta etiqueta para difundir en redes sociales Ecologistas en Acción intensificó ayer su oposición a que el aceite de palma siga presente en el biodiésel que consumen los vehículos en España. Le piden al Gobierno que no espere a 2023, como establece la Unión Europea, para empezar a disminuir su presencia en los depósitos. Según las cifras de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), España ha reducido progresivamente desde 2015 el consumo de biodiésel de aceite de palma.
Baja el consumo de biodiésel de palma en España, pero se mantienen las protestas
Imagen principal de la nueva campaña de Ecologistas en Acción contra el biodiésel de aceite de palma

Según las estadísticas de la CNMC, en 2015 el 65 por ciento del biocarburante con mayor consumo en España, el biodiésel, se fabricó con aceite de palma. En 2016 alcanzó el 72 por ciento, y a partir de aquí comenzó un descenso que le llevó en 2018 a superar ligeramente la mitad del consumo total, un 55 por ciento. Aunque en descenso en consumo total y siendo el biocarburante con menor presencia en los vehículos, todo el hidrobiodiésel se produjo con aceite de palma.

Desde que en marzo de este año la Comisión Europea, mediante un acto delegado, le pusiera fecha de caducidad (2030) al biodiésel de aceite de palma como combustible renovable y emplazara a los Estados miembros a reducir paulatinamente su consumo desde 2023, numerosas ONG ecologistas presionan a los diferentes gobiernos para que adelanten estas limitaciones.

En España Ecologistas en Acción inició ayer una nueva campaña al respecto: #SiEsPalmaNoEsBio. Recordaron los últimos datos del Oil World (servicio de información sobre el mercado mundial de aceites vegetales), que muestran que la Unión Europea (UE) incrementó en 2018 los usos energéticos del aceite de palma. El 53 por ciento de las importaciones de esta materia prima se utilizaron para producir biodiésel y el doce por ciento para generar electricidad y calor. En total un 65 por ciento, que supera al 61 por ciento de 2017.

Menos aceite de palma pero más aceite de soja
Sin embargo, los datos referidos de la CNMC cuestionan algunas afirmaciones de Ecologistas en Acción: “sin ser consciente, la población española come menos aceite de palma y, en cambio, cada vez lo quema más en automóviles y camiones”. Lo que sí es cierto es que lo que baja el biodiésel de aceite de palma lo sube otro muy cuestionado, el de aceite de soja, y que las fábricas españolas tienen al primero como principal materia prima.

Para Ecologistas en Acción el objetivo de la campaña “es presionar al Gobierno y a los grupos parlamentarios para colocar nuevamente en el debate de la transición energética la necesidad de que España tome cartas en el asunto sobre los biocombustibles, comience a disminuir desde ya el uso de aceite de palma en el biodiésel y no se espere a 2023”.

Tanto en la UE como en el resto de Europa hay países que ya han dado pasos en ese sentido. Hace un año Francia aprobó que los combustibles que utilicen aceite de palma no se consideren biocarburantes y no sirvan para cumplir con los objetivos de incorporación a los gasóleos. El Reino Unido y Noruega dieron pasos similares años atrás.

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