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El almacenamiento en baterías crecerá un 40% cada año hasta 2025 en los mercados emergentes

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El almacenamiento en batería está demostrando ser una de las soluciones clave para integrar de manera efectiva altas proporciones de energía solar y eólica en los sistemas de energía en todo el mundo. Muy especialmente en los mercados emergentes. La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) ha publicado diferentes análisis en los que muestra la versatilidad del almacenamiento para utilizarse en movilidad eléctrica, aplicaciones domésticas o a escala de servicios públicos.
El almacenamiento en baterías crecerá un 40% cada año hasta 2025 en los mercados emergentes

Las baterías a escala de servicios públicos pueden permitir, por ejemplo, una mayor contribución de renovables a la red, almacenando el exceso de generación y fijando la producción de energía renovable. Además, cuando se combinan con generación renovable, ayudan a proporcionar electricidad fiable y más barata en redes aisladas y a comunidades no conectadas a la red, que de otro modo dependerían de caros y contaminantes combustibles fósiles, como el diésel.

Estos sistemas de almacenamiento se están desplegando, sobre todo, en Alemania, Australia, Estados Unidos, Japón, Reino Unido y otros países europeos. Uno de los sistemas más grandes en términos de capacidad es el proyecto de Tesla de almacenamiento en baterías de iones de litio de 100 MW / 129 MWh en el parque eólico de Hornsdale, en Australia. En el estado de Nueva York (EEUU), otro proyecto que utiliza un sistema de almacenamiento de baterías de 4 MW / 40 MWh ha demostrado que su uso permite al operador reducir en casi 400 horas la congestión en la red eléctrica y ahorrar hasta dos millones de dólares en costos de combustible.

Varias comunidades insulares y fuera de la red han invertido también en el almacenamiento de baterías a gran escala para equilibrar la red y almacenar el exceso de energía renovable. Dos ejemplos los encontramos en Hawai y Martinica. En Hawai, se han instalado casi 130 MWh de sistemas de almacenamiento en batería para proporcionar servicios asociados a la generación con solar fotovoltaica y eólica. A escala más pequeña, la producción de una planta solar fotovoltaica en Martinica se apoya en una unidad de almacenamiento de energía de 2 MWh, lo que garantiza que la electricidad se inyecta en la red a un ritmo constante, evitando la necesidad de generación de reserva.



Instalaciones domésticas e industriales

Desde IRENA dicen que los sistemas a escala de servicios públicos dominan en la actualidad el almacenamiento de energía, pero para 2030 se espera que el almacenamiento a pequeña escala aumente significativamente, complementando las aplicaciones anteriores. En el caso de los mercados emergentes, la agencia prevé que el despliegue de almacenamiento de energía aumente a un ritmo anual superior al 40% hasta 2025.

La agencia indica que la instalación de baterías detrás del medidor (BTM), que  se conectan con el objetivo principal de ahorrar en la factura de electricidad, está aumentando gracias a la disminución de los costos de esta tecnología, impulsado por el desarrollo de los vehículos eléctricos e híbridos enchufables, junto con el despliegue de la generación distribuida de energía renovable y las redes inteligentes.

En Alemania, por ejemplo, el 40% de las aplicaciones fotovoltaicas en tejado recientes se han instalado con baterías BTM. Australia se propone alcanzar un millón de instalaciones de baterías BTM para 2025, con 21.000 sistemas instalados en el país en 2017. 



En general, la capacidad total de las baterías en aplicaciones estacionarias podría aumentar de una estimación actual de 11 GWh a entre 180 y 420 GWh (un incremento de 17 a 38 veces), concluye IRENA.








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