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Un cole de Aranjuez demuestra que los columpios también sirven para generar electricidad

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¿Es posible generar energía eléctrica a partir del movimiento de columpios y balancines? El colegio Maestro Rodrigo de Aranjuez (Madrid) ha demostrado que sí, y se ha convertido en el primer centro educativo en contar con el parque infantil no solo más eficiente de España, sino también uno de los más sostenibles, al reutilizar en su diseño viejos neumáticos de automóviles.
Un cole de Aranjuez demuestra que los columpios también sirven para generar electricidad

El comienzo de los cursos de verano, el pasado 21 de junio, fue el momento elegido por las autoridades escolares para presentar oficialmente este parque infantil, bautizado por los alumnos como Parque Cecilia, que es como se llamaba la hija del compositor musical que da nombre al centro.



La nueva instalación ha sido posible gracias al apoyo recibido de la Fundación Renault para la Movilidad Sostenible (FRMS), que aportó los neumáticos con los que están hechos tanto los columpios como las zonas de juegos; la cooperativa Basurama, experta en proyectos de reutilización creativa de residuos; y Creática, empresa encargada de dispositivos de recuperación de energía.    



El colegio, que no tenía antes zona de juegos, cuenta ahora con una de las más eficiente de España, con dispositivos integrados en los columpios y balancines que transforman la energía cinética en electricidad, que se utiliza para alimentar el sistema de riego y el hilo musical del centro educativo. También incorpora 12 vatios fotovoltaicoss integrados en la arquitectura de la instalación y que completan la generación de energía.

En cuarto a los neumáticos, han sido apadrinados a través de la iniciativa "Neumáticos que dejan huella" de Renault, donde se invita al usuario a poner nombre al neumático que más le guste. 

"Para nosotros, hacer una escuela sostenible significó desde el principio involucrar a nuestra comunidad educativa", comenta Javier Pariente, director del colegio. Pero querían ir más allá, así que "nos centramos en que desde el propio diseño y concepción de cualquier producto se tuviera en cuenta que estos no sean necesarios o que el balance de gastos y aportes sea positivo".



"Querer hacer un mundo sostenible sin empezar por la escuela es una contradicción –añade el director del centro–. El primer paso es convertir la escuela en un ejemplo de desarrollo sostenible porque el ejemplo es el medio más eficaz para formar ciudadanos conscientes, críticos, capaces de actuar en el mundo de forma que favorezca un desarrollo que garantice ´suficiente para todos y para siempre´", concluye.

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