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Sebastián, Florentino y Gas Natural se citan en Cuzco

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El ministro de Industria, Miguel Sebastián, y los presidentes de Gas Natural Fenosa, Salvador Gabarró, y de ACS, Florentino Pérez, han presentado esta semana el "proyecto piloto de ahorro y eficiencia energética del Complejo Cuzco", que alberga la sede del Ministerio de Industria y parte de la del Ministerio de Economía. El proyecto apuesta por el gas natural y la cogeneración. Según datos difundidos por el propio ministerio, el 25% del gas natural que llega a España procede de Catar, Egipto y Libia, tres países que se encuentran en fase de transición, inmersos en revueltas o en guerra.
Sebastián, Florentino y Gas Natural se citan en Cuzco

El "proyecto piloto de ahorro y eficiencia" va a ser desarrollado por una empresa de servicios energéticos (ESE) formada por sociedades de los grupos ACS y Gas Natural Fenosa y, según Industria, plantea como objetivo la reducción, en un 10%, de la demanda energética del complejo, lo que, sumado a las anteriores actuaciones, elevará el ahorro al 20%, que es el objetivo marcado en los planes de ahorro y eficiencia energética del gobierno. La ESE para llevar a cabo el Proyecto Cuzco –que actuará sobre equipos originales del Complejo, que fue construido entre los años 1973 y 1980– ha sido escogida a través de un concurso público y es una unión temporal de empresas (UTE) formada por Clece, Dragados, Gas Natural Servicios y Socoin.

El proyecto plantea una serie de medidas cuyo objetivo es reducir en un 10% la demanda energética de referencia del complejo, que actualmente asciende a 16,2 GWh anuales de electricidad y 5,2 GWh anuales de gasóleo. Estas medidas se suman a las actuaciones en iluminación y otras mejoras que ya se habían acometido en el complejo y permitirán alcanzar el objetivo global marcado por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio de obtener un ahorro energético del 20%. Con estas mejoras, los edificios afectados alcanzarán una calificación energética C (la mejor es la A) y reducirán en un 13% sus emisiones de CO2.

Según Industria, "las actuaciones más relevantes que llevará a cabo la ESE serán la sustitución de los generadores de calor, que utilizan gasóleo, por calderas de gas natural; la instalación de una planta de cogeneración en la cubierta de uno de los edificios, la instalación de un planta fotovoltaica en otra de las cubiertas, así como la implantación de un sistema integrado de control y monitorización". Las actuaciones están dirigidas especialmente, según el ministerio, "a la climatización, aunque la cogeneración y la energía fotovoltaica también reducirán la demanda externa de electricidad del complejo".

Un ejemplo... de dependencia de Libia
En el acto de presentación del proyecto, el ministro de Industria ha recalcado lo importante que es el ahorro para la economía española en un marco de "elevada dependencia de las materias primas fósiles", una elevada dependencia que no parece, sin embargo, suficientemente elevada, dada la apuesta de Cuzco por el gas (combustible fósil que nos llega, fundamentalmente, desde el Magreb). La apuesta, en todo caso, es clara. Según la nota de prensa distribuida por el ministerio, Cuzco quiere ser nada menos que "un ejemplo para que otras administraciones lleven a la práctica actuaciones similares en edificios de su propiedad".

Según datos difundidos por el Ministerio de Industria la semana pasada con motivo de la presentación del denominado Plan de Intensificación del Ahorro y la Eficiencia Energética, España importa el 75% de los recursos energéticos que consume (dependemos del exterior, pues, en un 75%). Del petróleo que importa nuestro país de África, el 36% nos llega de Libia; del gas natural que llega a España procedente de todo el mundo, el 25% procede de Catar, Egipto y Libia, tres países de cuyos recursos energéticos dependemos y que, en los tres casos, se encuentran en fase de transición, inmersos en revueltas o en guerra.

Y otro ejemplo... de eficiencia
Sea como fuere, durante el acto de presentación del proyecto, y más allá del asunto de la dependencia, el ministro ha presumido de que "el gobierno siempre ha hecho de la política de eficiencia uno de los pilares de su política energética, que ha dado como fruto una reducción de la intensidad energética (relación entre la energía consumida y el crecimiento económico) del 14% en los últimos cinco años". El dato oficial, dato que se supone cierto, no debe ocultar sin embargo que la mejora en la eficiencia registrada en la economía española ha sido menor que la mejora que han registrado en esa misma materia –la eficiencia– las economías europeas.

Es decir, que mejoramos, sí, pero mejoramos menos que nuestros vecinos de la Unión. Lo señalaba recientemente el "Observatorio de Energía y Sostenibilidad en España. Informe basado en indicadores. Edición 2010", obra de la Universidad Pontificia de Comillas (UPC). Según el "Observatorio...", que fue presentado el pasado 27 de febrero en Madrid por dos de sus coautores, los profesores Ignacio Pérez-Arriaga (Massachusetts Institute of Technology) y Pedro Linares (UPC), en 2000 la intensidad energética española era un 17,65% superior a la media europea (UE-15), mientras que en 2008 el margen era del 26,3%.

Más aún, según el informe que presentara en noviembre la "Subcomisión parlamentaria de Análisis de la Estrategia Energética Española para los próximos 25 años", a finales de 2009, para producir la misma cantidad de PIB, España consumía un 24% más que la media de los países de la UE15 y un 12% más que los países de la UE27, es decir, que, mientras en la UE27 producen una unidad de PIB con equis insumos de energía, en España producimos la misma unidad con equis... más un 12%, lo cual no parece idóneo para la competitividad de nuestra economía.

El significado de las ESEs
Según definición del ministerio, las empresas de servicios energéticos realizan tanto el proyecto como la inversión necesaria para lograr el ahorro, obteniendo sus ingresos a partir del ahorro de energía que logran para el cliente. El periodo estimado de recuperación de la inversión por parte de la ESE es de varios años. De esta forma –dice el ministerio–, ambos salen beneficiados: el cliente no tiene que hacer desembolso alguno (en el corto plazo disfruta sólo de una parte del ahorro de energía y, a más a largo plazo, una vez que la ESE ha recuperado su inversión, obtendrá totalmente el ahorro energético); y la ESE amortiza su inversión y obtiene beneficios durante toda la vida del contrato con un porcentaje del ahorro de energía que ha logrado para el cliente.

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