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¿Qué pasaría si todos los ayuntamientos se tomaran la energía tan en serio como Rubí?

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Los ayuntamientos serán los actores principales del cambio de modelo energético en España. Más que el resto de administraciones. Es una de las ideas que flotaron ayer en la jornada ‘Buenas prácticas y oportunidades en eficiencia energética’ organizada por la Oficina de Javier García Breva. Y el ayuntamiento de Rubí es una buena muestra de ello.
¿Qué pasaría si todos los ayuntamientos se tomaran la energía tan en serio como Rubí?
Coche eléctrico en una fotolinera de Rubí

El 10 de enero de 2013 publicábamos una noticia con este titular: ¿Y si todos los municipios compraran solo energía renovable, como Rubí? El ayuntamiento de esta localidad barcelonesa se había propuesto entonces que el alumbrado público y las instalaciones municipales utilizasen solo electricidad de fuentes renovables. Era un gesto pionero. Pero hay muchos más. Porque la andadura del proyecto estratégico Rubí Brilla se inicia en 2008 y, desde entonces, la percepción y la acción de sus ciudadanos con respecto a la energía ha cambiado como de la noche al día. Y vaya si brilla.

Los ayuntamientos de Rubí (Barcelona), Burjassot (Valencia) y Málaga, tenían ayer una cita en la sede de la Comisión Europea en Madrid para hablar de sus buenas prácticas y las oportunidades que ofrece la eficiencia energética. “Porque la comunicación del pasado 25 de febrero que hizo la Comisión Europea sobre la Unión Energética define a los ayuntamientos como los principales actores en materia de eficiencia”, apuntó Javier García Breva.

Partenariado
El 90% de los fondos previstos para llevar a buen puerto la Unión Energética tendrá que hacerse con inversión privada. Lo que siempre ofrece dudas sobre los resultados finales. “Pero el Banco Europeo de Inversiones (BEI) en su Plan Estratégico 2014–2016 prevé que al menos un 25% de la financiación sea para luchar contra el cambio climático, lo que dará oportunidades a la eficiencia energética en edificios”, explica García Breva. “Los ayuntamientos pueden presentar proyectos de eficiencia pero no para conseguir financiación directa sino para actuaciones integrales vía partenariado entre los actores implicados: instituciones, científicos, empresas y ciudadanos”.  

La comunicación de la CE habla de la eficiencia como una “fuente de energía que tiene que competir con el resto de tecnologías. Y eso es una novedad. Y un concepto muy alejado de quienes, por ejemplo en España, dicen que la eficiencia energética es un impuesto”. Y si los ayuntamientos son actores principales, “el liderazgo político de la eficiencia lo tienen que poner los alcaldes, de lo contrario no saldrá adelante. Yo he visto muchos planes de eficiencia energética en la basura por falta de decisión política”, apuntaba García Breva.

El experto en eficiencia energética y renovables dibujó ayer un panorama energético en consonancia con la organización del Estado. “Si tenemos un Estado descentralizado, deberíamos tener también un modelo energético descentralizado que acerque la energía a los consumidores, que apueste por la generación distribuida, por el autoconsumo, por los contadores inteligentes”. Y se preguntaba “por qué un ayuntamiento o una comunidad autónoma no pueden negarse a que se haga fracking en su territorio”.

Rubí Brilla, y mucho
75.000 habitantes, más de 3.000 empresas. Rubí es la segunda ciudad más industrializada de Catalunya. “El 60% de los gastos de la empresa que produce los donuts (asentada en Rubí) se destina a costes energéticos –explicaba Ángel Ruiz, coordinador de Planificación Económica y Ciudad del Ayuntamiento de Rubí–. ¿Qué ocurre cuando sube mucho la luz? Que la empresa se plantea irse a otro sitio donde le salga más barata. Y la realidad es que en 2012 tuvimos que pagar un 52% más por la energía que en 2006”.

Ruiz insiste en que el Ayuntamiento solo ha “aplicado el sentido común”.  Y no solo por consumir electricidad renovable “que nos sale más barata”, sino por una batería de medidas que implican a mucha gente y mucha comunicación. En los colegios, con comunidades de vecinos, con empresas industriales y de servicios. “Estamos creando auténticos talibanes de la eficiencia energética”, dice.

Y cuenta la forma en la que los chavales de un colegio avisan ahora de que está estropeada una cisterna de los baños: “estamos perdiendo 50 euros a la semana porque esa cisterna está rota”. Así que no es de extrañar que algunos colegios hayan bajado hasta un 70% su consumo de electricidad y hasta un 58% el de gas. “Y en gran parte con medidas para evitar el derroche”.

Mientras mostraba imágenes de una nueva “fotolinera” para cargar vehículos eléctricos con fotovoltaica en un aparcamiento público, Ángel Ruiz animaba a todos a hacer autoconsumo. “No está prohibido, es económico y es rentable”. Rubí tiene casi acabada la certificación energética de todos los edificios municipales, “no por obligación, sino para mejorar. Somos muy ‘frikis’, controlamos todos los consumos para tener todos los datos posibles”.

El 40% del consumo eléctrico de Rubí es de la industria, que también se ha propuesto ser más eficiente. Y Ruiz se refirió a Continental, que trabaja en el sector del automóvil. “Han conseguido ahorrar energía por lo que ahora son más eficientes y van a abrir nuevas líneas de producción que generarán más puestos de trabajo”.

Burjassot y Málaga
Lluna Arias, concejala de Medio Ambiente y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Burjassot, habló del proyecto Burjassot libre de CO2, que se puso en marcha en 2007. Una localidad de 38.000 habitantes y con una altísima densidad demográfica que ha apostado fuerte por la movilidad sostenible.

Diez ayuntamientos más del área metropolitana de Valencia comparten el sistema de préstamo de bicicletas, y de infraestructuras como carriles bici, aparcabicis, etc, con el que quieren facilitar la vida del día a día de sus vecinos. Una iniciativa para que los niños pudieran desplazarse al colegio andando ha contribuido de forma sencilla y efectiva a esa movilidad y a la conciliación laboral y familiar, por ejemplo”.

Los sistemas de control del aire acondicionado y la iluminación, la bajada de la potencia contratada, la instalación de energía solar térmica y fotovoltaica en distintas dependencias municipales y otras medidas de este tipo “ha permitido que el ahorro energético entre 2010 y 2014 haya sido de un millón de euros. Mucho dinero para nuestro ayuntamiento”, reconoce Lluna Arias.

También Jaime Briales, director de la Agencia de la Energía de Málaga, ha desgranado algunas de las medidas que su ciudad ha implementado para “convertirse en una ciudad sostenible, condición indispensable para ofrecer la imagen de ciudad cultural y tecnológica que estamos tratando de ofrecer al mundo”.

Entre los múltiples proyectos que se han puesto en marcha hay algunos que miran claramente al futuro como el que desarrollan de forma conjunta España y Japón y que ha permitido el despliegue de 200 vehículos eléctricos con los que se está poniendo a prueba el flujo de energía desde el coche a la red eléctrica.

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