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El Congreso de ESEs concluye con un llamamiento al ejecutivo

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Las tres principales organizaciones del sector de la eficiencia energética en España –la Asociacion de Empresas de Mantenimiento Integral y Servicios Energeticos (AMI), la Asociación de Empresas de Eficiencia Energética (A3e) y la Asociación de Empresas de Servicios Energéticos (Anese)–, reunidas con motivo del II Congreso de Empresas de Servicios Energéticos, ESEs (Barcelona, 13 y 14 de marzo), han reclamado al gobierno "una apuesta clara y decidida por la eficiencia energética".
El Congreso de ESEs concluye con un llamamiento al ejecutivo

"Impulsar el papel ejemplarizante de las administraciones públicas y desarrollar con urgencia lo previsto en el artículo tres del Real Decreto-ley 1/2012 para energías renovables y cogeneración en proyectos de eficiencia energética". Esos son los dos mensajes clave que las tres asociaciones han querido transmitir a la administración en un comunicado que ha hecho público hoy A3e a modo de balance del “II Congreso de Empresas de Servicios Energéticos (ESEs) 2012”, evento que ha sido organizado por el Institut Català d'Energia (ICAEN) y la editorial El Instalador.

El congreso ha hecho hincapié en la esquizofrenia que parece rodear al sector de la eficiencia energética, un sector que presume de "conseguir ahorros energéticos medios del 30% y rentabilidades de las inversiones muy superiores a la media" y que, sin embargo, no termina de despegar, aunque los servicios energéticos –apuntaba el presidente de A3e, Manuel Sayagués– son "quizá la mejor herramienta en estos tiempos de crisis para implementar medidas de ahorro energético”.

¿El problema? Sayagués lo tiene claro: “pese a la sencillez del concepto y las ventajas evidentes que aporta, la implantación real de un contrato de servicios energéticos es compleja y, en ocasiones, aun genera dudas tanto en el sector financiero como en el cliente final”. ¿La solución? El presidente de A3e aboga por “conseguir que el modelo de negocio de los servicios energéticos mejore en tres aspectos: flexibilidad –con contratos que se adapten a la capacidad y exigencias de cada consumidor–, transparencia –"que conseguiremos si en cada fase del contrato de servicios energéticos actúan empresas especializadas para ello"– y difusión, "una difusión para que se conozcan los pros y los contras de este modelo, los detalles jurídicos y financieros, los casos de éxito, etcétera”.


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