panorama

"Ya que no podemos convencerles, vamos a confundirles"

2
Esa es la estrategia que han abrazado Unesa -la gran patronal eléctrica- y el gobierno, que tanto monta... Una estrategia cuyo fin es evitar que, en un negocio controlado por solo cinco empresas, pueda ver la luz el más mínimo atisbo de competencia. Y eso ha venido a denunciar el presidente de APPA, José Miguel Villarig (la frase entrecomillada es suya), en el acto de presentación del Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España, un documento de 144 páginas que cartografía -con mil y un datos- la huella que las energías limpias dejan en la economía española, es decir, un documento que pretende combatir, con información, la ceremonia de la confusión. [Imagen: léase abajo Nota del editor]
"Ya que no podemos convencerles, vamos a confundirles"

Las renovables son caras e inmaduras, son culpables del incremento del precio de la electricidad, son las responsables del déficit de tarifa... Así suenan los mantras de Unesa, citados y recitados todos los días y desde todos los púlpitos mediáticos... y así suena -ha explicado Villarig- "el discurso del gobierno... el discurso que el gobierno le ha comprado a la gran patronal eléctrica". Pues bien, frente a la ceremonia de la confusión en la que nos han abismado los chamanes del clan del kilovatio (léase La gran patronal...), la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA) ha vuelto a alumbrar un documento -más de 140 páginas- en el que se enfrenta a ese discurso con preguntas, respuestas, análisis y números, muchos números. A continuación, una crónica en primera persona, algunas reflexiones sobre el particular y algunos, muchos, de esos números.

Momento pánico
El Ministerio de Industria dice que el principal problema del sistema eléctrico nacional es el déficit de tarifa "y nosotros le hemos dicho que profundice en las causas". ¿Y? "Nos han contestado que no es el momento de ahondar en las causas, sino en las soluciones". Lo contó ayer José Miguel Villarig, en Madrid, durante la presentación del Estudio susodicho y con la serenidad que caracteriza al presidente de la patronal del sector. La afirmación, sin embargo, resulta aterradora -al menos a oídos de este periodista- y conduce automáticamente (me conduce) a cierto símil: el enfermo tiene fiebre, digo; "pues que se tome una pastilla", me contestan; tiene más fiebre; "pues que se tome otra"; sigue subiéndole la fiebre; "pues ahí va otra más"; la fiebre no remite (casi 30.000 millones de deuda eléctrica)... "pues habrá que inyectarle una dosis de morfina, o dos, o tres, o las que haga falta...". Perdone, ¿y qué tal si le hacemos un análisis (auditoría) para saber por qué tiene fiebre? "No es el momento de ahondar en las causas, sino en las soluciones". Momento pánico.

¿Cuánto cuesta cada problema?
Y, ahora, las preguntas, las respuestas, los análisis y los números del estudio... Muchos números. Dice APPA que el gran problema energético nacional es la dependencia, que por supuesto que hay combatir el déficit, pero que "la dependencia energética es el gran problema que tenemos como país". Y, además, lo explica -con números- en su Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España, presentado ayer en Madrid. A saber: en los doce meses de 2012 (el estudio está cerrado a 31 de diciembre de ese año), España acumuló un déficit energético de 45.504 millones de euros (M€), es decir, que hubo que importar carbón, uranio, petróleo y gas por ese valor para que este país pudiese funcionar. Doce meses: 45.504 M€ de déficit energético. Pues bien, según el estudio de APPA, "en términos acumulados, en el periodo 2005-2012, el déficit tarifario generado fue de 36.786 millones de euros". Ocho años: 36.786 M€. ¿Cuánto pesa cada problema?

¿Quién causa el déficit?
Otro de los mandamientos clave del catecismo de Unesa dice que las primas son las causantes del déficit de tarifa. Pues bien, como todo el mundo sabe, en la factura de la luz nos cobran la luz y muchos "otros conceptos". Según el Estudio de APPA, en 2012, el total de costes del sistema eléctrico ascendió a 35.946 M€. De esa cantidad, unos 20.000 millones sirvieron para pagar los kilovatios que usamos en casa para hacer la colada o mantener frescos los alimentos en el frigorífico. El resto -unos 15.000 M€ en 2012- se ha ido a todos esos "otros conceptos". Y así sucede todos los años, que una parte de la factura paga kilovatios netos, mientras la otra paga mil y un conceptos. Llegados aquí, APPA pone números: "el volumen total de primas recibidas por las energías renovables en el periodo 2005-2012 ascendió a 26.899 millones de euros". Es decir: ocho años, 26 mil millones. Pues bien, el concepto Distribución y gestión comercial se ha llevado en ese mismo período 36.060.

¿Quién se lleva el dinero?
Lo que viene a decir la asociación es que... es ahí donde está la madre del cordero (o una de ellas): en los "otros conceptos", las muchas ubres de las que está bebiendo la gran patronal eléctrica. Porque los 26.000 millones de euros de primas se los llevan los parques eólicos de Iberdrola, Gas Natural Fenosa y Endesa, sí, pero también se los llevan los parques eólicos de otras empresas -Acciona, Molinos del Ebro, Eólica de Navarra- y, asimismo, las huertas solares de 55.000 productores fotovoltaicos, pequeños ahorradores que un buen día decidieron invertir en renovables y convertirse en generadores. En fin, demasiada competencia para el oligopolio, ese que lleva décadas controlando el cotarro, ese que se ha embutido más de 36.000 M€ en concepto de distribución y gestión comercial en estos últimos años (según APPA, el 99,7% de la distribución está controlada por cinco empresas: las tres citadas, más E.On e Hidrocantábrico, del grupo EDP).

¿Cómo es posible que "menos" acabe siendo "más"?
Los números delatan. Según el estudio ayer presentado, entre 2008 y 2012, la demanda eléctrica registró en España un descenso del 5,09% (otra consecuencia de la crisis). Pues bien, paradójicamente, en ese período (2008-2012), el coste de la Distribución, que es un coste que establece discrecionalmente el gobierno (y que cobran las cinco grandes eléctricas de Unesa) se incrementó en un 15%. O sea, que Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Endesa, E.On y EDP distribuyen menos kilovatios (un 5% menos), pero cobran más por distribuirlos (un 15% más). Otro coste que establece discrecionalmente el gobierno es el del Transporte (la distribución se hace en baja tensión; el transporte, en alta). Pues bien, nos encontramos en las mismas: se reduce la cantidad de energía a transportar (en 5 puntos), se incrementa el precio. En concreto, el gobierno ha subido ese coste un 19% entre 2008 y 2012 (cobra una única empresa, Red Eléctrica de España: 7.000 M€ en ese período).

Cogenerar con gas
Otro coste que no ha cesado de crecer a lo largo de estos últimos años es el de la cogeneración. Esa fuente de generación de kilovatios (instalaciones que queman gas para producir electricidad) le costó al sistema 467 M€ en 2005 y le ha costado 1.965 en 2012. O sea, que la retribución a la cogeneración -establecida discrecionalmente por el gobierno- ha crecido un 420%, mientras que, en ese mismo período, la potencia de cogeneración instalada se ha incrementado en apenas un 15%. Otro concepto son los costes extrapeninsulares, costes que la ley dijo en 2009 que deben estar en los Prespuestos Generales del Estado y que siguen sin embargo en la tarifa, costes que desde entonces y hasta hoy (apenas cuatro ejercicios) le han supuesto al sistema 9.000 M€. En fin, muchos costes que nada tienen que ver con las energías renovables (antes al contrario, la cogeneración funciona con gas y los costes extrapeninsulares van a pagar a centrales térmicas que queman diésel y fuelóleo), pero que engordan la tarifa.

Los "otros conceptos"
El Estudio de APPA sigue repasando los "otros conceptos", esos que no responden a fuentes de generación de kilovatios, pero sí encarecen el recibo. Entre ellos, destaca uno cuyo importe es menor (en miles de millones), pero cuya trascendencia es mayor, por su carácter profundamente delator: delata las incongruencias del legislador. Estamos hablando de la Interrumpibilidad, ese concepto según el cual el gobierno elige a determinadas empresas –grandes consumidoras de electricidad- y les paga una cierta cantidad -la que considera oportuno- por ponerse a disposición del operador del sistema eléctrico en caso de emergencia. Vamos, que esas empresas tienen que desconectar las máquinas si el operador les pide que interrumpan su producción para liberar esa electricidad y que el sistema pueda usarla como estime conveniente. El caso es que llevamos muchos años sin hacer uso de esa opción por un motivo muy concreto: la potencia instalada en España supera los 100 gigavatios y la demanda récord de todos los tiempos se quedó en 45.

Un 100% más caro
O sea, que no hace falta interrumpir nada, porque resulta que el sistema eléctrico nacional tiene potencia de sobra para atender todas las demandas. Sin embargo, y aunque cada vez tenemos más potencia, y cada vez es menor la demanda... seguimos pagando Interrumpibilidad. ¿Cuánto? Pues, en 2012, un 105% más que en 2008. Hace cinco años, fueron 229 millones de euros; el año pasado, 470 (en 2013, la cantidad será superior aún). Otro de los conceptos digamos... incongruentes... es el de los pagos por capacidad, que aparecen recogidos ya en el artículo 16 de la Ley 54/1997. Estos pagos (802 M€ solo en 2012) retribuyen a ciertas instalaciones grosso modo para que estén en guardia -tengan potencia disponible- por si acaso hay puntas de demanda, todo lo cual parece lógico en tiempos de incremento de la demanda de electricidad, pero no ahora, como apunta APPA en su estudio. Pues bien, el gobierno ha incrementado este coste en un 57% entre 2008 y 2012. ¿Y quién ingresa ese dineral? En efecto, Unesa, o, para ser más exactos, las instalaciones que queman combustibles fósiles y que se supone pueden reaccionar rápidamente a una súbita subida de la demanda: carbón, gas...

Una de burbujas
Y, por fin, el otro mantra de la ceremonia de la confusión. El de las burbujas: la burbuja fotovoltaica, la burbuja termosolar, la burbuja de las renovables... Los datos delatan con precisión quirúrgica también aquí. En los últimos trece años, en el período comprendido entre el año 2000 y el año 2013, en España se han instalado 2.304 megavatios de potencia termosolar, 4.435 de fotovoltaica, 22.739 de eólica y... 27.194 de ciclos combinados de gas. ¿Dónde está la burbuja? Según Jaume Margarit, director general de APPA, y también ponente en el acto de presentación del Estudio, hay otra diferencia, en todo caso: "mientras que la eólica ha crecido conforme a los planes previstos, pues había detrás de todo ello una planificación concreta, del gobierno; el gas lo ha hecho atendiendo únicamente a decisiones empresariales propias, a SUS decisiones". Villarig insiste: "los ciclos combinados no supieron visualizar la planificación europea, que apostaba por las renovables, y se equivocaron... es un error empresarial".

Los señores del gas, sí, se equivocaron
La historia podría resumirse tal y como sigue: en la década de los noventa, las grandes compañías del gas empiezan a proyectar centrales de ciclo combinado porque consideran que el crecimiento de la demanda de electricidad va a ser poco menos que indefinido. Se genera así la mayor burbuja eléctrica de España y, en apenas diez años, aparecen en el horizonte eléctrico nacional 25.000 megavatios. Los señores del gas no tienen sin embargo en cuenta dos factores. Uno: las energías renovables están empezando a experimentar un desarrollo formidable. Y dos: el legislador da prioridad de acceso a estas porque no emiten CO2, el humo desencadenante del cambio climático. ¿Conclusión? Mucha potencia instalada y mucha menos demanda de la imaginada por los chamanes del clan del kilovatio, que se equivocaron, y que tienen ahora sus máquinas (las centrales térmicas de ciclo combinado que queman gas natural para generar electricidad) prácticamente paradas.

Más de 50.000 millones de euros
El Estudio presentado ayer coloca sobre la mesa -vuelve a hacerlo- una cantidad de información poco menos que inabarcable -y muy útil- para contrarrestar los mantras de la ceremonia de la confusión. Energías Renovables -tal y como ya hiciera con el Estudio APPA del año pasado- irá desgranándolo poco a poco. En todo caso, y de momento, vayan aquí los números maestros de las energías renovables en España en 2012. Según APPA, las renovables le han ahorrado al conjunto del sistema energético español 51.000 millones de euros entre los años 2005 y 2012. La cifra -formidable- sale de la siguiente suma: 32.538 millones de euros de ahorro para el sistema eléctrico español como consecuencia del abaratamiento que ha venido provocando su entrada en el mercado diario entre 2005 y 2012; más 15.368 millones de euros que no enviamos al exterior a pagar combustibles fósiles (carbón, petróleo o gas); más 3.095 millones de euros por evitar emisiones de CO2 (la tonelada de CO2 tiene un precio que va fluctuando; de ahí sale esta última cantidad).

Las energías renovables
En lo que se refiere concretamente a 2012, las renovables del régimen especial generaron el 25,7% de la electricidad. Durante el año 2012, la aportación total de las energías renovables al Producto Interior Bruto (PIB) nacional fue de 10.563 millones de euros, un aumento del 1,7% con respecto al año 2011, con lo que alcanzó su máximo histórico. Por primera vez, el Sector alcanzó una relevancia en términos del PIB del 1%. En 2012, las exportaciones netas aumentaron por segundo año consecutivo. El sector produjo exportaciones de bienes y servicios por valor de 3.067 millones de euros y las importaciones alcanzaron los 2.343 millones. El saldo neto exportador fue de 724 millones. En lo referente a la balanza fiscal, el sector ha sido contribuidor fiscal neto. En el año 2012, la diferencia entre los impuestos pagados y las subvenciones recibidas fue de 569 millones de euros. La inversión en I+D+i respecto al PIB alcanzó en 2012 el 4,23%, más del doble que la media europea, 2,03%, y más del triple que la media española, 1,30%.

De la nuclear
En términos globales -explica APPA en su informe-, el sector de las energías renovables registró en 2012 un total de 113.899 empleos, 8.618 menos que el año anterior. Durante 2012, el sector produjo unos ahorros al sistema eléctrico de 6.756 millones de euros (ahorro en importaciones, ahorro por reducción de emisiones de CO2 y ahorros por reducción del precio del pool), superiores en 620 millones a las primas que recibieron por su generación de electricidad. El año que viene no habrá primas (así lo ha establecido el gobierno). Habrá "rentabilidad razonable" (RR). El Ejecutivo va a estudiar todas las instalaciones del sector para aplicarles una RR del 7,5% (esa es la rentabilidad que considera el ministro de Industria razonable para el sector). APPA considera injusto que solo se le busque la rentabilidad razonable a un sector (limitándola al 7,5 además), mientras el Ejecutivo hace la vista gorda con los demás: léase con la nuclear o la hidráulica. En ese sentido, el sector de las renovables denuncia que Unesa obtiene una rentabilidad de casi el 50% en sus centrales nucleares y rentabilidades de tres dígitos en el caso de la gran hidráulica. El Ejecutivo, de momento, no sabe/no contesta. 

Nota del editor
Como no sabíamos muy bien cómo ilustrar esta información, hemos decidido entrar en Google (Imágenes) y teclear exactamente lo siguiente: ya que no podemos convencerles, vamos a confundirles. Uno de los resultados que aparece en la primera página es esta fotografía. Ninguna otra de las imágenes que aparecen tiene nada que ver con energía.

Añadir un comentario
Carlos Domínguez
Excelente artículo. Por fín hoy he convencido a mi mujer. Nos damos de baja de ENDESA. A tomar por xxxx el oligopólio..
Fukushima4ever
La burbuja del ciclo combinado y la y lejana burbuja de las nucleares son errores empresariales estimulados por el negocio (y las comisiones) de la adquisición de equipo, de las ingenierías y de la construcción. Esos errores son como tantos otros que ha cometido una clase empresarial incompetente y corrupta, amamantada en las ubres del franquismo, que poryectó al Pocero y a Díaz Ferrán como paradigmas del éxito empresarial.