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Hoy hay menos trabajadores en España en activo que en diciembre de 2011

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El dato es del Instituto Nacional de Estadística (INE), organismo del Gobierno de España adscrito al Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. Según el INE, en diciembre del año 2011, mes en el que Mariano Rajoy estrenó gobierno, en España había 23.440.300 trabajadores en activo. Pues bien, hoy, el mismo Instituto registra 22.848.000, o sea, medio millón de trabajadores en activo menos. En el mismo período –cinco años-, el empleo en el sector de las energías renovables ha caído un 40%, según la Asociación de Empresas de Energías Renovables.
Hoy hay menos trabajadores en España en activo que en diciembre de 2011

España entera –claman al alimón hoy todos los medios de comunicación- está de enhorabuena, pues el número de desempleados registrados en diciembre en las Oficinas de los Servicios Públicos de Empleo (antiguo INEM) ha descendido en 86.849 personas en relación con el mes anterior. De ese modo –informaba ayer el Ministerio de Empleo-, el paro registrado se ha situado, a 31 de diciembre de 2016, en 3.702.974 personas. Cinco años atrás, es decir, en diciembre de 2011, en el INEM había 4.422.359 desempleados registrados (todos los datos expuestos en este párrafo aparecen en el último Boletín de Datos –el de diciembre de 2016-, que hizo público ayer el Ministerio de Empleo y Seguridad Social).

Ya tenemos pues dos datos clave
El primero, cuya fuente es también oficial (la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística), se refiere a los trabajadores en activo. Y ahí los guarismos –el referido a 2011 y el relativo a 2016- no dan pie al optimismo. Antes al contrario, tras cinco años de crisis y reformas –algunas, muy contestadas-, en España hoy hay menos trabajadores en activo (22,8 millones) que en diciembre de 2011, mes en el que Rajoy estrenaba su primer gobierno y el INE registraba 550.000 trabajadores en activo más (23,4 millones). ¿Quiénes son –o quiénes eran- y dónde están esas 550.000 personas? ¿En el exilio, quizá? ¿Son inmigrantes que abandonaron España cuando llegaron las vacas flacas? ¿Jóvenes españoles tal vez que han buscado allende Pirineos su futuro?

Como hasta el momento no hemos hecho más que aportar datos (citando fuente), dejaremos las valoraciones para más adelante
El segundo de los datos clave aportados hasta aquí es el relativo a los desempleados registrados en las Oficinas de los Servicios Públicos de Empleo (antes INEM). En este segundo caso, hay motivos para el optimismo, según todos los medios de comunicación. Y los hay porque, si en diciembre de 2011, en el INEM había 4.422.359 desempleados registrados; en diciembre de 2016, el Ministerio de Empleo tiene en su registro 720.000 inscritos menos. ¿Ha creado la economía española, gracias a la reforma laboral, 720.000 empleos netos en estos cinco años (a razón de 144.000 puestos de trabajo cada ejercicio, pues)? O, ¿habría que restarle a esa bajada (720.000 inscritos menos) los demandantes de empleo que se borraron del INEM porque hoy buscan su futuro en el exilio?

Como hasta el momento no hemos hecho más que aportar datos (y hacer preguntas), dejaremos las valoraciones para más adelante
Otro de los ítems a tener en cuenta a la hora de valorar los números del paro es la “tasa de actividad”. Y, en lo que a ella se refiere, el optimismo mediático nacional tampoco parece particularmente justificado. Según los últimos datos hechos públicos por el Ministerio de Empleo (27 de diciembre de 2016), la tasa de actividad registrada hoy está en el 59,3%, mientras que cinco años atrás, cuando Mariano Rajoy estrenó su primer gobierno, esa tasa estaba en el 60,29%. Es decir, que, de la población en edad de trabajar, hoy, porcentualmente, en España, son menos los que están metidos en el mercado laboral, o sea, que los que están trabajando hoy son menos, con respecto al total de los que pueden hacerlo, que los que estaban haciéndolo hace cinco años.

Y todo ello, siempre, según los datos del Ministerio. Ahora pasamos a los datos específicos del sector que nos ocupa
La Asociación de Empresas de Energías Renovables de España (APPA) lleva ocho años haciendo cuentas. Y, más o menos al final de cada ejercicio, las presenta a modo de Balance. APPA hizo público el último de estos anuarios –su Estudio Macroeconómico de las Energías Renovables en España 2015- el pasado mes de septiembre. La patronal del sector incluye en él datos completos cerrados a 31 de diciembre de 2015 y, al mismo tiempo, recorre toda la secuencia estudiada: 2008-2015 (en 2008 publicó su primer Estudio Macroeconómico). Pues bien, según APPA, el empleo en el sector de las energías renovables ha caído un 40% entre los años 2011 (cuando sostenía 125.855 empleos directos e indirectos) y 2015, cuando computó 75.475.

El descalabro nacional contrasta fuertemente con la pujanza que el sector de las energías renovables –pujanza en inversión y creación de empleo- está experimentando en todo el mundo. Según el informe Renewable Energy and Jobs. Annual Review 2016, publicado el pasado mes de mayo por la Agencia Internacional de las Energías Renovables (International Renewable Energy Agency, Irena), el número total de puestos de trabajo en energías renovables aumentó en 2015 un 5% a nivel global, hasta alcanzar los 8,1 millones de trabajadores en todo el mundo. El informe de Irena revela que, a finales de 2015, los países con mayor número de puestos de trabajo en energías renovables eran China, Brasil, Estados Unidos, India, Japón y Alemania.

La cuarta gran revolución global
Los protagonistas de la revolución energética global son pues la locomotora de la Unión Europea (Alemania), la del norte de América (los Estados Unidos), la del sur de América (el inmenso Brasil) y los tres grandes polos asiáticos: India, China y Japón. Y dícese revolución porque, según el informe, se da la circunstancia además de que, mientras el número total de puestos de trabajo en energías renovables ha aumentado a nivel global, el empleo en el sector de la energía en general ha decaído. Irena pone dos ejemplos, paradigmáticos, además: Estados Unidos, donde a la par que ha crecido un 6% el número de trabajadores en el sector de las energías limpias, el empleo ha caído hasta 18 puntos en los sectores del gas y del petróleo; y China, donde la energía renovable ha empleado (dato al cierre de 2015) a 3,5 millones de personas, cuando el petróleo y el gas emplearon a 2,6.

El crecimiento del empleo en algunos sectores renovables específicos está resultando además muy significativo, según Irena. La Agencia Internacional, que tiene su sede en Abu Dabi, destaca en su último informe el caso de la energía solar fotovoltaica, “el mayor empleador del sector de las renovables”, con 2,8 millones de puestos de trabajo en todo el mundo. Ese guarismo representa además un aumento del 11% en relación con el último recuento, según Irena. Paradójicamente, en España, el País del Sol y Playa, la fotovoltaica ha perdido, en los últimos cinco años, casi el 50% de los empleos que sostenía: unos 10.000 a finales de 2011; poco más de 5.000, a finales de 2015, según datos publicados por la Unión Española Fotovoltaica en su Informe Anual 2016.

Contraste
La pérdida de empleos que ha experimentado puertas adentro el sector de las energías renovables en estos cinco últimos años –todo un descalabro- contrasta pues, extraordinariamente, con las tendencias globales, que en todas partes van en la misma dirección (al alza), llámese el mercado de Brasil, sea el de Estados Unidos, el alemán, el chino o el japonés. Pero el frenazo renovable nacional –quinquenio negro- no solo ha destruido empleo; además, ha logrado transformar nuestro sistema eléctrico en importador (España ha sido importadora neta de electricidad en 2016) después de toda una década de perfil exportador. O sea, que si ayer importábamos uranio, petróleo y gas (materias primas de las que carecemos)… pero no necesitábamos traernos del exterior kilovatios hora eléctricos… ahora ya importamos, también, electricidad.

Por lo demás, tras cinco años de crisis, reformas y Ejecutivo Rajoy, cabe apuntar algunos otros hechos inobjetables (dejaremos las valoraciones para más adelante). Uno: pese a los recortes sin fin, España ha incumplido su objetivo de déficit todos y cada uno de los últimos cinco años; dos: el Fondo de Reserva de la Seguridad Social ha perdido en este lustro el 76,2% de su valor y cuenta hoy con 15.915 millones de euros (el Ejecutivo Rajoy se lo encontró con 66.800); y tres: España registra hoy una deuda pública top: la más elevada de los últimos cien años (supera el 100% del PIB). Hay que remontarse a 1909 para encontrar un grado de endeudamiento mayor. Todos los datos hasta aquí aportados proceden de fuentes oficiales (para la información relativa al desempleo, el déficit, la deuda y el Fondo de Pensiones de España) y de APPA, UNEF e Irena (para la información sectorial).

Y queden las valoraciones en manos del lector.

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