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El Gobierno del impuesto al Sol quiere liderar ahora la transición energética

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La ministra de Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, clausuró el viernes, ante la arrobada mirada del ministro de Energía, Álvaro Nadal, las jornadas de debate sobre la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética que ha organizado el Ejecutivo. Tejerina ha dicho, en nombre del Gobierno, que "queremos que este país esté preparado para liderar la transición a un nuevo modelo bajo en carbono”. Solo unas horas antes, Nadal se comprometía a evitar el cierre de la central térmica de carbón de Andorra "para garantizar el suministro eléctrico en el país". Ahora mismo, el Gobierno Rajoy está permitiendo a las térmicas de carbón emitir hasta 7 veces más que la legislación europea.
El Gobierno del impuesto al Sol quiere liderar ahora la transición energética

El cambio climático que afecta al planeta Tierra actualmente es un fenómeno que, según científicos de todo el mundo, tiene origen humano. Porque los principales causantes de ese fenómeno son los gases de efecto invernadero que producen ciertas actividades humanas. Entre ellas, la más sucia, la que más emisiones produce, es la generación de energía. Es decir, que el principal causante de los gases de efecto invernadero -el principal responsable del cambio climático- es la energía. O, más exactamente, determinadas formas de generar energía. O, más concretamente aún, los combustibles fósiles, que producen electricidad, calor y movimiento (transporte), pero también CO2. Enfrente de ellos, como alternativa eco, se postulan las fuentes limpias de energía (el agua, el sol, el viento), que no solo no emiten gases de efecto invernadero sino que, además, son renovables (no como el carbón, el petróleo o el gas, que son materias primas finitas). Además, las energías renovables son autóctonas, es decir, que no hay que importarlas de ninguna parte. No, no hay que construir ningún oleoducto para aprovechar el Cierzo de Aragón, ni fletar un enorme buque metanero para llenarlo de gas de Argelia, podemos fabricar electricidad en un pantano del Pirineo o con el sol de Badajoz.

Rajoy, Nadal, Cañete, Tejerina
El Ejecutivo Rajoy, que lleva ya cinco años gobernando este país, organizó la semana pasada las jornadas “España, juntos por el clima”, un encuentro de debate "para orientar la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética". El encuentro ha sido inaugurado por el presidente del gobierno, Mariano Rajoy; el comisario europeo de Acción por el Clima y la Energía, Miguel Arias Cañete; la ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina; y el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal. Todos ellos han empleado un discurso políticamente correcto -de abrazo al ahorro, la eficiencia y las energías renovables- que ha sido recogido en varias notas de prensa -del Ministerio de Medio Ambiente- y que ha sido luego reproducido, con el consabido fervor, por la prensa del régimen.

El Ejecutivo ha buscado una fotografía (ahítos de satisfacción Cañete y Nadal) y ha tallado cuidadoso una idea fuerza: juntos por el clima. ¿Objetivo? Convencer a la opinión pública de que el Partido Popular ha superado al fin el negacionismo (veáse Rafael Hernando o véase Mariano Rajoy) y cree a pies juntillas al fin -converso- en la necesidad de emprender una transición energética hacia un modelo 100% renovable. La última nota de prensa del Ministerio de Medio Ambiente resume esa idea fuerza en una frase: "la presencia del presidente Mariano Rajoy en la jornada inaugural reafirma el compromiso del Gobierno en esta Legislatura para adoptar una Ley de Cambio Climático y Transición Energética ambiciosa".

La ambición del mismísimo presidente
Frente a las fotos, las declaraciones de buenas intenciones y el lenguaje políticamente correcto, Energías Renovables ha querido repasar los números. Hemos cogido los diez últimos años, los hemos dividido en dos quinquenios y esto es lo que ha resultado. Entre 2006 y finales de 2011 (el Partido Popular gana las elecciones generales el 20 de noviembre de 2011), España instaló, según Red Eléctrica de España, 9.960 megavatios de potencia eólica (el viento es una fuente de energía que no emite gases de efecto invernadero, es decir, que no produce cambio climático).

Pues bien, en el siguiente quinquenio, en el Quinquenio Rajoy, entre finales de 2011 y finales de 2016, España ha instalado 1.781 megavatios eólicos, es decir, que la tasa de instalación ha caído un 82%. Con la energía solar fotovoltaica ha pasado grosso modo lo mismo (el Sol es otra fuente renovable de energía que no produce cambio climático). El caso es que, entre 2006 y finales de 2011, España instaló 4.097 megavatios fotovoltaicos, mientras que, durante el Quinquenio Rajoy (2011-2016), el país solo ha sumado a esa cuenta 420. La caída en este caso es del 89,7%.

En el otro plato de la balanza, el de los gases de efecto invernadero, también hay números que contar
Y muy recientes, además. Los publicó el Ministerio de Medio Ambiente, hace apenas una semanas, en su último Inventario de Emisiones de España, que repasa la serie 1990-2015. Pues bien, ese último año, 2015 (último del que se tienen datos cerrados), ha sido el peor de los últimos diez (2006-2015) en lo que se refiere a la evolución de las emisiones: en 2015, estas han crecido un 3,5% con respecto a las de 2014. Nunca, a lo largo de la última década, se había producido un incremento mayor de emisiones (el segundo peor año es 2007, con una subida de las emisiones del 2,1% sobre el año anterior).

Pero volvamos a 2015. El principal motivo del incremento de emisiones ese año está muy claro: la generación de electricidad con carbón, que creció un 20% ese año con respecto al anterior. La apuesta carbonera del Gobierno sigue firme, además: el ministro de Energía, Álvaro Nadal, ha vuelto a insistir nuevamente estos días en la necesidad de que la central de Andorra -una térmica de carbón situada en la cuenca minera de Teruel- siga operando "para garantizar el suministro eléctrico en el país y evitar además que se dispare el recibo de la luz para los ciudadanos".

Esos apuntes se los hizo Nadal el pasado miércoles a la consejera de Economía, Industria y Empleo del Gobierno de Aragón, Marta Gastón, con la que se ha entrevistado por mor del cierre de esa instalación, anunciado hace unas semanas por su propietaria, la compañía pública italiana Enel. Desde el anuncio, tanto la consejera aragonesa (socialista), como el ministro (popular) han insistido, una y otra vez, en la necesidad de mantener abierta la que es la cuarta térmica de carbón más contaminante de España (según el último informe que sobre el particular ha publicado Ecologistas en Acción).

Sobre el papel del carbón y su peso en el mix eléctrico nacional también se ha pronunciado el Observatorio de la Sostenibilidad (OSE)
Lo ha hecho concretamente en su informe «Cambio climático: evidencias, emisiones y políticas» (febrero de 2016). En ese informe, el Observatorio apunta que "las energías renovables no están incrementando su peso en el mix energético como deberían; y no se está produciendo un cambio de modelo energético y productivo a pesar de la crisis”. Más aún: según el OSE, “llama la atención que el gobierno siga potenciando la energía generada por carbón a pesar de haber sido un año clave en la lucha contra el cambio climático” (año clave por la adopción del Acuerdo de París).

Por otra parte, conviene recordar quizá que el Observatorio de la Sostenibilidad del que hablamos es el renacido de la mano de sus propios trabajadores, que decidieron reactivar este organismo tras su cierre fulminante en 2013 (cierre consecuencia de que el Ministerio de Medio Ambiente no incluyese al OSE en los presupuestos 2012; el Observatorio sobrevivió unos meses, mientras duraron sus fondos, pero cerró al final). Por cierto, el ministro de Medio Ambiente que dejó de financiar a este organismo era... el hoy comisario europeo de Acción por el Clima y la Energía, Miguel Arias Cañete.

La actual ministra del ramo, Isabel García Tejerina, sigue sus pasos
Lo denunciaba, hace apenas unos días, Greenpeace: el gasto que asignan los Presupuestos Generales del Estado (PGE) 2017 para prevención de la contaminación y el cambio climático ha sufrido todo un “hachazo”, hasta el punto de que la partida correspondiente a ese capítulo se ha quedado en 27,64 millones de euros, lo que representa un descenso del 45,6% respecto al presupuesto de 2016. A la Oficina Española de Cambio Climático le ha sucedido lo mismo: el Gobierno ha presupuestado este año para ella 26,94 millones de euros, un 45,8% menos que en 2016.

El presupuesto global del ministerio -un ministerio con muchas competencias: Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente- ha vuelto a bajar en 2017. En este ejercicio, un 3%, lo que contrasta con lo sucedido en otras carteras, como Justicia, Exteriores o Defensa.

Son esos los números, en fin, del Quinquenio Rajoy: caídas brutales (de más del 80%) en lo que se refiere a potencia renovable instalada; recortes presupuestarios que se traducen en cadáveres (Observatorio de la Sostenibilidad) o raquitismo (Oficina Española de Cambio Climático); discurso carbónico (de Andorra y más CO2)... Pues bien, frente a lo irrefutable de las matemáticas, el Ejecutivo opone ahora declaraciones de buenas intenciones: "el Gobierno -dice la última nota de prensa del Ministerio de Medio Ambiente- trabaja para que España lidere la transición hacia una economía baja en carbono y resiliente al clima". En fin, un discurso -transición energética, economía baja en carbono, resiliencia- que podría suscribir cualquier ecologista. 

Más números
Cuando Mariano Rajoy llegó a La Moncloa y Álvaro Nadal a la Oficina Económica de Presidencia (el actual ministro de Energía ha sido director de esa Oficina entre diciembre de 2011 y noviembre de 2016), la Deuda del Estado en términos nominales brutos se encontraba en los 592.100 millones de euros. Pues bien, tras un Quinquenio de Gobierno PP, llegados a diciembre de 2016, la Deuda del Estado (siempre en términos nominales brutos) ha alcanzado los 923.000 millones de euros. Es decir, que ha crecido más de un 64% (todos los datos son del Ministerio de Economía).

Sí, España está hoy un 64% más endeudada que cuando el presidente Rajoy -Moncloa- y el director Nadal -Oficina Económica de Presidencia- se pusieron al volante. Durante ese quinquenio, y además de haberse endeudado como nunca, España no ha sido capaz de cumplir su objetivo de déficit ni un solo ejercicio. Curiosamente, el Gobierno ha tumbado dos Proposiciones de Ley de Autoconsumo que querían acabar con el impuesto al Sol so pretexto de que si prosperaban en el Parlamento, la no recaudación de ese impuesto impactaría negativamente en los PGE.

La sorprendente afirmación carece de sentido. Para empezar, porque los Presupuestos Generales del Estado 2017 no han sido aprobados aún. De hecho, a estas horas, al menos presuntamente, continúan las negociaciones con el diputado de Nueva Canarias Pedro Quevedo, cuyo voto necesita el PP para aprobar sus cuentas. O sea, que los PGE están a tiempo de contemplar ese impacto y asumirlo. Por otro lado, ese impacto es ridículo, según la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), que presentó hace unas semanas en el Congreso -ante la Comisión de Energía- un informe sobre el particular.

Lo que dice ese informe es lo siguiente
El sistema eléctrico español -explican desde UNEF- ingresó el año pasado 16.795 millones de euros (M€). Pues bien, si partimos de ese número concreto y suponemos por ejemplo que este año (2017), en España, se van a instalar 250 MW de autoconsumo, que generarán equis megavatios hora (megavatios hora que no serán negociados en el mercado, pues serán autogenerados y autoconsumidos), el sistema que ingresó el año pasado esos 16.795 M€ ingresará este año 4,1 millones de euros menos, es decir, que el impacto en el sistema es del 0,00002%. El Ministerio no ha desmentido los números de UNEF.

El Gobierno negocia a estas horas con Quevedo los Presupuestos Generales del Estado. El diputado canario por cierto es también firmante del «Acuerdo de Compromiso para el Desarrollo del Autoconsumo Eléctrico». Curiosamente, el encargado en el PP de la negociación con Quevedo es el ideólogo del impuesto al Sol, el otrora secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, hoy secretario de Estado de Presupuestos y Gastos... y hermano del ministro Alberto, otrora director de la Oficina Económica de Presidencia. En fin, que los Nadal -dos gurúes de la economía a tenor de su CV- continúan trabajando

"para que España lidere la transición hacia una economía baja en carbono y resiliente al clima".

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Sol Mediterráneo
Cuando analizamos el mercado eléctrico peninsular vemos claramente que llevamos 10 años generando menos electricidad y esto es positivo (Me gustaría saber las VERDADERAS causas de este dato, aquí hay materia para un gran artículo). Tenemos una potencia de generación excesiva, esto es un error de planificación que tenemos que pagar por apostar por la plena seguridad del suministro (Hay que determinar que potencia quito primero carbón, nuclear y a que ritmo y precio esto es muy difícil de acertar y criticar correctamente. Creo que toda persona razonable y sin interés en el sector eléctrico y con un mínimo de conocimiento técnico o económico ya se empieza a ver las luces que no cesan de las Energías Renovables y de nuevo hay que tomar determinaciones que potencia, precio y ritmo. Todo buen comentario o artículo debe aportar alguna esperanza o cualidad y la mía es reconocer el gran paso que ha dado la Cooperativa Som con la planta fotovoltaica de Alcolea del Rio con una inversión de 2 millones de Euros, este proyecto es tan interesante que habrá municipios que cesan terreno e impuestos a las plantas fotovoltaicas que se instalen en su localidad.
Fukushima4ever
El salvavidas que le echa el gobierno del PP sistemáticamente al carbón no se explica por la defensa de los puestos de trabajo exclusivamente. Será que le importan mucho al PP unos miles de familias que se queden sin trabajo. Ni siquiera se notaría en las escandalosas cifras del paro y las noticias por movilizaciones de mineros con cargas policiales casi le serviría para distraer la atención de los casos de corrupción. Tiene que haber algo más que no puede ser otra cosa que el chollo que supone quemar carbón en centrales térmicas que, a pesar de las reformas, están ya más amortizadas que las nucleares. Andorra, por ejemplo, lleva más de 40 años funcionando y no es la única de esa época. Es además un pretexto estupendo para los políticos de la zona que saben de esa circunstancia y saben que se pueden poner la medalla de rebote por la presión del lobby carbonero.
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