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Ayuntamientos y Comunidades Autónomas se enfrentan al nuevo ministro de Energía

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La Unión Española Fotovoltaica hizo ayer balance de la tercera edición del Foro Solar Español, que acaba de ser clausurado. Y también ayer presentó sus credenciales -en Los Desayunos de Televisión Española- el nuevo ministro de Energía, Álvaro Nadal, hermano gemelo del último secretario de Estado de Energía, Alberto, conocido por ser el gran muñidor del famoso impuesto al sol. Pues bien, habida cuenta de las declaraciones que hizo ayer en la televisión pública el recién nombrado ministro, da la sensación de que los Nadal siguen convencidos de que su impuesto llegará a buen puerto. Entre tanto, en el Foro Solar Español, esta semana, todas las administraciones han apostado ya decididamente por impulsar activamente el autoconsumo.
Ayuntamientos y Comunidades Autónomas se enfrentan al nuevo ministro de Energía

La Unión Española Fotovoltaica (UNEF) ha convocado esta semana el Foro Solar Español, que se ha convertido, en solo tres ediciones, en la cita clave del sector. El Foro -informa UNEF- ha logrado reunir en Madrid -martes y miércoles- a casi medio millar de asistentes de doce nacionalidades distintas y ha atraído incluso al comisario de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, que inauguró el evento el martes en una sala completamente abarrotada. El comisario Cañete se limitó a dar algunas pinceladas de la futurible Directiva de Energías Renovables, apenas unas horas antes de que la Comisión Europea presentara oficialmente en Bruselas esa propuesta de Directiva (que habrá de ser aprobada por el Europarlamento y el Consejo). Pero, sobre todo, el comisario europeo hizo acto de presencia, lo que demuestra una vez más que Bruselas sigue siendo más sensible hacia el sector fotovoltaico (FV) nacional que el propio Ministerio de Energía, que no envió al Foro a nadie.

Antes al contrario
Las declaraciones que hizo ayer el nuevo ministro de Energía en Televisión Española dejaron muy patente que el discurso nacional fotovoltaico del Partido Popular sigue siendo hoy -duodécima Legislatura- idéntico al de ayer (undécima). Y ese discurso, en lo que se refiere concretamente al autoconsumo, se resume en una sola frase: el autoconsumidor debe pagar un impuesto al sol porque, si no lo hace, estará cargándole lo que se ahorra a los que no son autoconsumidores. Por eso, el secretario de Estado de Energía del anterior Ejecutivo Rajoy, Alberto Nadal (hermano gemelo del actual ministro), propuso y aprobó un impuesto al sol, un impuesto que en todo caso nadie está pagando (véase por qué) y contra el que se han pronunciado todos los grupos parlamentarios (Ciudadanos incluido) de esta duodécima Legislatura. Y es que todos se comprometieron por escrito hace unos meses a derogarlo en cuanto hubiese nuevo gobierno. Ciudadanos además incluyó esa condición en el documento 150 compromisos para mejorar España, documento con el que Albert Rivera negoció con el PP su sí a la investidura de Rajoy.

El caso es que el autoconsumo ha sido uno de los temas estrella del tercer Foro Solar Español
Y en ese foro, el acuerdo sobre el particular ha sido poco menos que unánime. Los representantes de los consistorios de Madrid y Barcelona presentes en el evento -informa UNEF- "han reafirmado su papel activo en el desarrollo energético y se han mostrado abiertos al diálogo con el sector privado para establecer una hoja de ruta hacia la sostenibilidad, la eficiencia y la lucha contra la pobreza energética". Papel proactivo pues de gobiernos municipales que, como en los casos de Madrid y Barcelona, llevan más de un año trabajando en el diseño de un marco regulatorio que ampare y fomente el autoconsumo (incluso el balance neto). No son los únicos. Cádiz, Las Palmas o Murcia tienen así mismo adelantadas sus propuestas. A escala autonómica, la situación es idéntica. Incluso las comunidades autónomas gobernadas por el PP, como la Región de Murcia, están impulsando el autoconsumo con medidas de todo tipo. En el Foro ha habido representantes de Extremadura o Cataluña, comunidades -informa UNEF- "que están decididas a potenciar el autoconsumo y que cuentan ya con incentivos fiscales, líneas de financiación para pymes y planes de eficiencia y ahorro energético en los edificios públicos con autoconsumo".

Gobiernos de todos los colores
Como se ve, los proyectos políticos que están impulsando el autoconsumo en todos esos territorios son de muy diverso cuño: la Región de Murcia es gobernada por el Partido Popular (su presidente fue investido gracias a los votos de Ciudadanos); en Cataluña gobierna hoy la derecha nacionalista (Carles Puigdemont fue investido con los votos de Esquerra Republicana de Cataluña y los imprescindibles ocho votos que le "prestó" la CUP "antisistema"); el socialista Guillermo Fernández Vara es presidente de Extremadura gracias al voto de los diputados regionales de Podemos; el Ayuntamiento de Madrid está presidido por la jueza Manuela Carmena, que es alcaldesa gracias a los votos del PSOE. En fin, que, en todas partes -incluida Bruselas- los reguladores están transitando -autoconsumo mediante- en pos del nuevo escenario energético. En todas partes, menos (aparentemente) en el Ministerio de Industria, donde los hermanos Nadal (antes Alberto, Álvaro ahora) parecen seguir mirando cara al sol, y con la libreta presta, dispuestos a cobrar a toda costa su impuesto astral. Ahora solo hace falta saber cuánto tiempo tardará el nuevo Congreso en moderar su yihad anti-fotovoltaica.

Sobre el impuesto al sol
El impuesto al sol es una tasa que el hoy exministro de Industria José Manuel Soria –y su mano derecha, el secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal– se inventaron en octubre de 2015 para gravar los kilovatios hora que produzco en el tejado de mi casa, recorren el cableado de mi hogar y consumo en el frigorífico de mi cocina, es decir, kilovatios hora (kWh) que no llegan jamás a la red. Soria y Nadal justificaron su impuesto al grito de “no sean ustedes insolidarios con los demás consumidores de electricidad, no quieran ustedes ahorrarse los costes del sistema”. El argumento que emplearon el ministro Soria y su secretario Nadal fue el siguiente: si cada kilovatio hora que un consumidor le compra a la red lleva asociados unos impuestos que sirven para el mantenimiento del sistema todo y un autoconsumidor se ahorra unos kWh (que ya no tiene que sacar de la red porque los genera en casa), pues al final lo que el autoconsumidor se ahorra lo tendrán que pagar entre los demás consumidores.

O sea, que lo que el ministro está diciendo es que no compre usted una lavadora clase A
No, no la compre. Porque resulta que esas lavadoras ahorran un montón, ¿sabe usted? Y, claro, como cada kWh lleva unos impuestos asociados, pues todo kilovatio hora que no consuma usted en un lavado a partir de ahora –su ahorro, pues– va a acabar perjudicando a los demás consumidores… La pregunta es: ¿qué hacemos, pues? ¿Dejamos de comprar electrodomésticos clase A y si hace falta seguir gastando un poquito más… pues se gasta? Lógicamente, frente a ese impuesto –que el Ejecutivo Rajoy ha incluido en el Real Decreto que regula las “condiciones administrativas, técnicas y económicas” del autoconsumo (aprobado en octubre de 2015)– se han ido posicionando todos los actores de la sociedad española: los sindicatos y la patronal, las organizaciones ecologistas, las asociaciones de consumidores, los intelectuales del sector (think tanks) y, por fin, todos los partidos del arco parlamentario (todos menos el Partido Popular de Rajoy, la "yihad" y los Nadal).

En realidad, el pretexto económico tampoco parece sólido
Según el director técnico de la Unión Española Fotovoltaica, José Donoso, “por cada cien megavatios [100 MW] de autoconsumo instalados, el sistema eléctrico podría dejar de ingresar unos 3 millones de euros [M€]. Si estamos proponiendo la instalación de unos 400 MW al año –decía Donoso hace unas semanas–, el sistema perdería unos 10–12 M€, cuando factura 17.000”. La cifra resulta pues ridícula. Pongamos un ejemplo (por aquello del comparar): la Comunidad de Madrid (una entre 17) hacía balance hace solo unos días de sus planes Renove: "desde 2006 –explicaba en nota de prensa– se han invertido más de 110 M€ en los distintos Planes Renove. Con las acciones impulsadas por la Comunidad –continuaba la nota– se ha ahorrado el equivalente a 200.000 toneladas de petróleo”. 110 M€ en diez años suponen 11 M€ al año. Eso, solo, en Madrid. Pregunta: ¿puede asumir el sistema eléctrico de España, que factura anualmente 17.000 millones de euros, ese coste –unos 10–12 M€ al año– o no puede asumirlo?

Once millones de euros cada año
Repetimos: la Comunidad Autónoma de Madrid (CAM) ha destinado 11 M€ cada año, a lo largo del último decenio, a subvencionar (con dinero público y a fondo perdido) la renovación de ventanas, ascensores, electrodomésticos, bombillas, etcétera, etcétera (planes Renove para modernizar y… ahorrar). Y, en efecto, todo ello ha supuesto, según la propia CAM, que lleva más de diez años gobernada por el PP, un ahorro equivalente a 200.000 toneladas de petróleo. ¿De verdad que el Ministerio de Industria, Energía y Turismo no puede articular ninguna medida de encaje para enjuagar esos 10–12 millones de euros de menos que ingresará presuntamente el sistema? Pongamos otro ejemplo: el mismo Ministerio ha destinado 225 M€ a su último Plan Pive (programa de incentivos al vehículo eficiente), un plan de renovación del parque móvil que ha expirado en julio. Repítase: 225 millones de euros (por cierto, que el 97% de los vehículos que se han beneficiado de esa subvención ha sido de gasolina o gasóil; menos del 3% fueron híbridos o eléctricos).

¿Puede el Gobierno de España destinar 225 millones de euros, a fondo perdido, en apenas unos meses, a la renovación del parque móvil nacional? ¿Es, o no, sensato? Estamos hablando de 225 M€ (Plan Pive 8) que se suman a otros centenares de millones de euros con los que el Gobierno -ora socialista, ora popular- lleva más de 20 años subvencionando la adquisición de vehículos de multinacionales de todo el mundo: alemanas (Volkswagen, BMW, Audi), francesas (Renault, Peugeot, Citröen), italianas (Alfa Romeo, Fiat, Piaggio), japonesas (Mitsubishi, Nissan, Toyota), coreanas (KIA, Hyundai, Daewoo), estadounidenses (Ford), y suecas (Volvo), y... ¿Puede el Ejecutivo destinar miles de millones de euros a subvencionar la compra de coches (al final va a resultar que lo que estamos pagando los españoles es la curva de aprendizaje de la industrial global del automóvil) y no destinar siquiera 12 a autoconsumo solar fotovoltaico? ¿Es lícito que el Ejecutivo destine ese dineral a gasto -los coches consumen combustibles fósiles- y no quiera destinarlo a ahorro?

Hay que saber medir los costes
El autoconsumo tiene un coste, sí, pero parece perfectamente asumible (la consultora PwC publicó un informe en octubre del año pasado en el que presenta una cifra muy similar a la aportada por Donoso). Lo curioso del asunto es que esos números no los conozca (porque parece ignorarlos) el nuevo ministro de Energía, Álvaro Nadal, el hombre que hasta hace un par de semanas fuera director de la Oficina Económica de Presidencia, o sea, el "cerebro" en la sombra de la política económica del Gobierno Rajoy de este último quinquenio (véase su currículo). También resulta llamativo que el nuevo Nadal, que reproduce sin apartarse un ápice el discurso acuñado por su hermano, ignore también los beneficios del autoconsumo, que son asimismo cuantificables: ahorro en pérdidas (kilovatio hora que autoconsumo, kWh que no ha de recorrer la red, en la que las pérdidas alcanzan un 10%); ahorro en PIB (España gasta decenas de miles de millones de euros en importaciones energéticas y, cuanto más generemos aquí, menos habremos de importar); ahorro en emisiones de gases de efecto invernadero, desencadenantes de cambio climático (kWh generado por el sol; kWh que no hay que generar con gas natural o carbón), etcétera, etc.

En fin, que Ayuntamientos y Comunidades Autónomas de todos los colores se han enfrentado esta semana en el Foro Solar Español -con políticas proactivas- al nuevo ministro de Energía, que sigue contando en televisión -sin asomo de pudor alguno- que hay que pagar un impuesto al sol.

Postdata
La Comisión Europea (CE) ha publicado esta semana (lo hizo precisamente el comisario Cañete) el Paquete Energía Limpia, un amplio conjunto de propuestas legislativas en el que la Comisión traza las líneas maestras de lo que podría ser la política energética europea del futuro más próximo (esas medidas han de ser aprobadas por el Europarlamento y el Consejo a lo largo de los próximos meses). El paquete -informa la CE- persigue "tres objetivos fundamentales". La Comisión los alude por este orden: "dar prioridad a la eficiencia energética, convertirnos en líder mundial de energías renovables y ofrecer un trato justo a los consumidores". Pues bien, el comisario Cañete y el vicepresidente de la Unión de la Energía, el socialdemócrata eslovaco Maroš Šefčovič -también presente el día del lanzamiento de este paq legislativo- explicaban esta semana en Bruselas que, gracias al Clean Energy Package, "en el futuro, todos los consumidores de la Unión Europea dispondrán de una mayor oferta de suministro, podrán acceder a unas herramientas de comparación de precios de la energía fiables y tendrán la posibilidad de producir y vender su propia electricidad". Todos, incluso los hermanos Nadal.

Seis argumentos a favor del autoconsumo

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Internaute
Efectivamente, tal y como explica este artículo, el impuesto al sol no existe, por mucho que se le llene la boca al ministro de impuestos. Y si El Mundo, el ABC, la tele, la radio y sanpancracio bendito dicen lo contrario, se equivocan. Porque en este país nadie paga impuesto al sol y me atrevo a decir que jamás será cobrado. Y, si no, al tiempo
Miguel
El impuesto al sol no existe. Si alguien produce energía solar y la consume él mismo, no tiene que pagar ningún impuesto. Que le a la gente le quede bien claro. Ya va siendo hora de que tanto periodistas como todos aquellos que escriben webs dejen de dar este tipo de informaciones falsas que confunden a los lectores. o tal vez su objetivo sea crear esa confusión.