José A. Hernández de Toro, portavoz de Intermón Oxfam (Oxfam International en España) para Cambio Climático, advierte de que “este primer envío es literalmente una gota en el océano del comercio mundial de aceite de palma, pero es el primer paso para ayudar a millones de personas pobres y vulnerables. Nuestro objetivo es que, en el año 2013, el 50% del aceite de palma comercializado en todo el mundo haya sido certificado como sostenible”.
Nada de lavado de imagen y mucho de fiscalización
Desde Oxfam International señalan que dicho cargamento es la culminación de cinco años de trabajo dentro de la Mesa Redonda por un Aceite de Palma Sostenible (RSPO en sus siglas en inglés). La ONG forma parte de dicha mesa, junto a otros 340 miembros, entre los que se encuentran minoristas, bancos, otras ONG y productores de aceite de palma que en la actualidad abarcan el 50% de la producción mundial de este producto.
No obstante, José Hernández de Toro señala que “la RSPO no puede resolver todos los problemas asociados al aceite de palma, siendo el mayor de ellos la demanda global sin controles. Sin embargo, los pequeños agricultores y los trabajadores de las plantaciones podrían beneficiarse de ello. En cualquier caso, la RSPO no debe convertirse en un mero lavado de imagen para el sector, para lo que es vital el papel de fiscalización de la sociedad civil”.
Oxfam International recuerda que la RSPO se creó para el comercio de alimentos, pero el aceite de palma también está siendo utilizado de manera creciente como biodiésel y como combustible para generar electricidad. A la ONG le preocupa seriamente que esta expansión del uso como biocombustible genere un incremento del cultivo que provoque problemas medioambientales y sociales.
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