Según se afirma desde dicha consejería, “los resultados de las investigaciones serán de inmediata aplicación en el sector, lo que permitirá que nos situemos en la vanguardia en el desarrollo de proyectos relacionados con biocombustibles de segunda generación, es decir, aquellos no destinados para uso alimentario, como el cardo, la pataca, la jatropha, etcétera”.
Beneficio para el medio ambiente y para los agricultores
Los agricultores serán algunos de los más directamente beneficiados por estas investigaciones, al impulsar la utilización de los residuos vegetales y nuevos cultivos energéticos. En declaraciones a la agencia EFE, Juan Vicente Herrera confirmó que "en este centro convergen muchas de nuestras prioridades políticas, como son el desarrollo rural, la búsqueda de alternativas para la agricultura, el desarrollo de cultivos energéticos y la apuesta por las bioenergías y por una economía basada en el conocimiento y la investigación".
La construcción del centro en Villarejo de Órbigo ha supuesto una inversión de 9.227.283 euros (financiados por la Junta de Castilla y León y fondos europeos) y cuenta con cuatro áreas de trabajo. La primera cubre el desarrollo de cultivos energéticos tradicionales (cereales, girasol y colza) y al de otros destinados a producir biocombustibles de segunda generación.
Las otras tres áreas son una planta piloto diseñada para llevar a cabo actividades de investigación e innovación, optimizar los procesos y buscar materias primas susceptibles de ser transformadas en bioetanol; laboratorios analíticos, de desarrollo experimental de nuevos productos y de asistencia técnica; y, por último, instalaciones experimentales para analizar y controlar las etapas del proceso automáticamente.
En el año 2009 se construirá la instalación experimental que permitirá al centro comenzar a trabajar en la fabricación de biocombustibles de segunda generación. Con estos proyectos, la Consejería de Agricultura y Ganadería afirma apoyar las actuaciones en I+D+i en el sector agrario y agroindustrial, que se reflejan en la inclusión desde 2007 de una nueva línea específica destinada a la financiación en materia de biocombustibles.