Para los responsables del estudio, conocer la mezcla exacta que se echa al depósito ofrece una información básica para el consumidor. Por eso resulta de interés el análisis que la OCU ha realizado en 20 estaciones de servicio por toda España en las que se reposta biodiésel B30 (30% biodiésel, 70% gasóleo). De entrada, dos de las 20 mezclas analizadas han presentado cantidades de biodiésel muy pequeñas (4%).
El resultado general es que cinco de las 20 mezclas se encuentran por debajo del porcentaje que anuncian. Por el contrario, se ha encontrado una mezcla que supera ampliamente el porcentaje y que, por tanto, no debería de anunciarse como B30. La muestra realizada por la OCU alcanza sólo al 4% de las gasolineras con surtidores de biodiésel, según el registro del mapa de biogasolineras de Energías Renovables.
Reformar la normativa para garantizar buenas mezclas
Los resultados íntegros del estudio aparecerán en el número de marzo de la revista OCU-Compra Maestra, pero desde esta organización avanzan que “es necesario reformar la normativa que rige la calidad de las mezclas, que hasta hoy asimila los mismos requerimientos a las mezclas que a los gasóleos, cuando ambos presentan diferentes características físico-químicas”.
En la OCU consideran que dicha reforma servirá para dirigir a todos los agentes implicados (fabricantes de coches, usuarios, etc.) hacia un nuevo producto con unos parámetros de calidad satisfactorios para todas las partes. De este modo, concluyen, “se podrá velar por el cumplimiento de una garantía que satisfaga a los consumidores”.
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