El marketing inverso del autoconsumo

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Recientemente visité una pequeña nave industrial propiedad de un amigo. Quizá por deformación profesional, de un tiempo a esta parte me fijo en todo tipo de tejados o cubiertas que se cruzan en mi camino para evaluar si, considerando ubicación y orientación, sería viable una instalación de autoconsumo.
El marketing inverso del autoconsumo

Escudriñé la techumbre e hice una cálculo aproximado de cuántos kW podrían llegar a caber. No pude evitar preguntar a mi amigo si se había planteado instalar un sistema de autoconsumo. Me contestó que sí, que lo había llegado a valorar, pero que con eso de los “impuestos” a uno se le quitaban las ganas de montar nada. A pesar de su falta de ilusión con la idea, le hablé sobre la situación legal del autoconsumo, sobre las ventajas de la independencia energética y sobre los ahorros que podría conseguir.

Reconozco que obvié hablar de los beneficios medioambientales porque entre las virtudes de mi amigo la conciencia ambiental no es la que más destaca. En cualquier caso, no había nada que hacer, otro potencial autoconsumidor perdido por culpa de la mala, y en ocasiones falsa, información.

Me había olvidado de esta anécdota, hasta que hace un par de semanas leí un artículo publicado en la prensa generalista que decía que Ciudadanos había presentado una Proposición no de Ley para “eliminar el 'impuesto al sol' y promover el autoconsumo”. Una vez más, el concepto de autoconsumo se estaba asociando al término negativo y desincentivador del mal llamado ‘impuesto al sol’.

No sé si les pasará a ustedes pero cada vez que oigo ‘impuesto al sol’ (expresión que ni siquiera podemos decir que es nuestra porque procede de una portada del New York Times de enero de 2014) se me revuelve el estómago. No hay duda de que tiene gancho y vende mucho. Sin embargo, soy de la opinión de que a las cosas se les debe llamar por su nombre para no desvirtuar la realidad. De la misma forma que nos indignamos con razón cuando se habla de que las instalaciones fotovoltaicas cobran una “subvención” del Estado en lugar de una “prima”, deberíamos estar en contra de llamar “impuesto” a algo que es simplemente un “cargo” o “peaje”.

Comento esto porque, sinceramente, creo que estamos tirando piedras contra nuestro propio tejado (valga el juego de palabras). Ya desde antes de la aprobación del Real Decreto, el mensaje que estamos trasladando desde el sector fotovoltaico a los potenciales autoconsumidores y al resto de agentes (partidos políticos, agentes sociales, etc) es desalentador, y está calando. Un mensaje que viene a decir que “el Gobierno está en contra del autoconsumo y lo ha hecho inviable económicamente a base de obligar al autoconsumidor a pagar”. Un mensaje que ha creado una enorme desconfianza en la opinión pública sobre el autoconsumo y que se está volviendo contra nuestros propios intereses.

Sin embargo, tan cierto es que el Real Decreto 900/2015 incluye cargos por autoconsumo y que la opinión pública debe conocer la existencia de esta barrera económica injusta e injustificable, como que, casi once meses después de su aprobación, ningún autoconsumidor los está pagando. Hay que tener en cuenta que cada año que el autoconsumidor no paga estos cargos se reduce en un 20%, aproximadamente, el plazo de recuperación de la inversión.  
La mayor parte de los potenciales autoconsumidores quieren serlo, básicamente, porque buscan ahorrar en los costes de su consumo energético, sin olvidar la rentabilidad de la inversión que es necesario acometer. Por este motivo, habría que empezar a contar la historia a la inversa para incentivar el desarrollo del mercado de autoconsumo, con un mensaje que ayude a ver el vaso medio lleno y que venga a decir que “actualmente no se pagan cargos por autoconsumo pero que el gobierno tiene la potestad de empezar a cobrarlos cuando estime oportuno”. No se trata de embaucar al potencial autoconsumidor, sino de darle una visión más positiva que le permita aprovechar esta ventana temporal en la que no se están aplicando los cargos al autoconsumo.

El potencial cliente de autoconsumo debe disponer de toda la información para que pueda tomar su mejor decisión. Esto implica contar toda la verdad, y no una verdad a medias. Es necesario que el cliente sepa que, cuanto más se prolongue el impasse actual, menos tardará en amortizarse la instalación. Ahora bien, de igual forma se le debe advertir de que, dependiendo del momento en el que el Gobierno empiece a cobrar estos cargos, el plazo de amortización de la instalación podría alargarse. Mientras tanto, el sector debe actuar de manera conjunta y coordinada para conseguir una legislación que nos permita trabajar sin trabas y en igualdad de condiciones con otros sectores.

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Isabel
Según tengo entendido, el impuesto no es aplicable en el caso de no estar conectado a la red. Supone una inversión importante, y se tarda más tiempo en amortizar, pero es una satisfacción tan grande borrar de tu vida las empresas eléctricas y sus connivencias con los gobiernos, que deberíamos hacer una para cada pueblo, sólo para demostrarles que si se puede
Juan José
Pareces un político hablando en tu escrito. La idea principal que consigo captar es por una parte tu mal estar por el uso de la palabra impuesto, escondiendo la realidad, y por otra parte que el gobierno no cobra a los propietarios de una instalación de autoconsumo, pero puede... Yo estoy empezando un fp de energías renovables y apuesto por ellas pero la situación actual no es para que la gente se arriesgue a invertir en estas.