¿Recuerdas lo que dijeron?

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Si todo en la vida valiera lo mismo que las palabras que se dicen en política el mundo sería un auténtico desastre, dominado por la arbitrariedad y la desconfianza. La facilidad con que se las lleva el viento es abrumadora, inigualable en ningún otro ámbito. Basta echar un vistazo a lo que hemos oído durante el último año y que ha concluido con Rajoy de nuevo en La Moncloa. Una mala noticia para las renovables. Que, en todo caso, presenta margen de maniobra por la necesidad de gobernar con acuerdos parlamentarios.  

Al sector de las renovables no le queda más remedio que recordar a nuestros representantes políticos lo que han dicho en los dos últimos años. Y eso implica no olvidar que, salvo el PP, todos los partidos que se sientan en el Congreso de los Diputados apoyan su desarrollo sin ambages. Como también apoyan acabar con el impuesto al sol. Sin ir más lejos, su socio más cercano, Albert Rivera, calificaba la reforma energética de “chapuza” en el último debate de investidura, hace apenas unos días.

Ya lo hemos dicho en otras ocasiones: el autoconsumo está preparado para pasar de 0 a 100 en pocos segundos. Hay ganas, la gente ve lo que se está haciendo en otros países y España es percibida como la excepción que confirma la regla de que la transición hacia un modelo energético más limpio, justo y económico está en marcha.

Un cambio en la regulación supondría, además, un auténtico subidón para el empleo. El último informe de Greenpeace, elaborado por la consultora independiente Abay Analistas Económicos y Sociales para la organización ecologista, concluye que cerrar las nucleares –“un hecho inevitable”– y apostar por las renovables en España permitiría crear 300.000 empleos: 100.000 ligados al desmantelamiento atómico y 200.000 por la instalación de nueva potencia con energías limpias.  

¿Por qué seguir perdiendo el tiempo? En España hay sobrecapacidad de generación. Y mientras no se cierren centrales obsoletas y contaminantes –la nuclear de Garoña ha cumplido 45 años y su cierre definitivo parece un sueño imposible–, es harto difícil dar cabida a nueva potencia renovable.

Mientras en España todo se mueve con exasperante lentitud (los que pretenden que nada cambie son poderosos y nuestros políticos han mirado para otro lado) el 4 de noviembre entra en vigor el Acuerdo de París. El mayor compromiso que ha alcanzado nunca la comunidad internacional para luchar contra el cambio climático. La apuesta masiva y acelerada por las renovables es una de las claves esenciales de ese acuerdo. Justo lo que ha destruido el PP en los últimos cinco años.

¿De qué lado estará el nuevo gobierno? Sabemos, en principio, de qué lado está la oposición y la mayoría parlamentaria. Pero también sabemos que en política las palabras se las lleve el viento con facilidad. Así que habrá que estar atentos para recordárselas.

Hasta el mes que viene.

Luis Merino
lmerino@energias-renovables.com

Pepa Mosquera
pmosquera@energias-renovables.com

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