Buenas noticias

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Una de las personas con más posibilidades de convertirse el próximo mes de julio en la nueva Secretaria para el Cambio Climático de Naciones Unidos es Teresa Ribera. Sería una excelente noticia. La exsecretaria de Cambio Climático española, que sustituiría en el cargo a la costarricense Christiana Figueres (quien ha anunciado que no se presentará a la renovación), está convencida de que el mayor desafío actual de la humanidad es la lucha contra el calentamiento global; y ha demostrado estar verdaderamente comprometida con esa lucha a lo largo de 20 años de brillante trayectoria en las negociaciones climáticas internacionales.

Que Teresa Ribera se convierta en la jefa de la diplomacia climática internacional puede ayudar, además, a crear conciencia dentro de España sobre la necesidad de descarbonizar la economía. No porque ella vaya a determinar aquí las políticas, sino porque va a hacer más visible el problema. Al menos en un primer momento, cuando todos los medios de comunicación se acerquen a la actual directora del Instituto francés para el Desarrollo Sostenible y las Relaciones Internacionales (IDRI) con la intención de entrevistarla u obtener declaraciones.

Otra buena noticia es que 227 diputados españoles hayan renovado su compromiso de derogar el impuesto al sol de Soria en los primeros cien días de gobierno. Representan a 11 partidos políticos –PSOE, Ciudadanos y Podemos, entre otros– así que, en esta ocasión, las matemáticas juegan a favor de que su compromiso se convierta en una realidad legal en un horizonte no muy lejano y, de esta manera, se abra por fin la puerta al autoconsumo sin cortapisas, como demanda una amplísima representación de la sociedad civil: sindicatos, ecologistas, asociaciones de vecinos, de inversores, consumidores, empresarios… Es también una cuestión de sentido común. ¿Por qué importar combustibles caros y contaminantes cuando el sol y el viento son gratis? Además, el precio del almacenamiento de energía a partir de renovables es cada vez menor y hasta las grandes eléctricas de muchos países, como Estados Unidos, recurren cada vez más al almacenamiento para mejorar la fiabilidad del sistema y reducir costes.

La energía minieólica –a la que dedicamos uno de los reportajes de este número– sería una de las primeras beneficiarias de una regulación favorable al autoconsumo, y con ello, el puñado de empresas de este sector que, pese a todas las dificultades, siguen vivas y encima han logrado situar la minieólica made in Spain entre las más competitivas del mundo. Esa regulación favorable al autoconsumo permitirá, asimismo, que la solar fotovoltaica –con la que tan bien casa la minieólica–, abandone por fin el tortuoso sendero por el que ahora se la obliga a transitar y adquiera el gran protagonismo que merece en un país que goza de privilegiadas condiciones de radiación solar.

Hay más: el autoconsumo está ligado a otras cuestiones que entran de lleno en el tipo de democracia que queremos: ¿la que dictan las grandes compañías energéticas con la connivencia de políticos “agradecidos” o la que da el protagonismo a los ciudadanos y ayuda a combatir la pobreza energética? Una situación –recordemos– que sufren millares de personas en España, impidiéndoles disfrutar de unas mínimas condiciones de confortabilidad y poder llevar esa vida digna a la que todos aspiramos. En relación con este drama se acaba de poner en marcha una iniciativa –RedonDando, redondeo solidario– que pretende facilitar las microdonaciones, destinando los céntimos que sobran al pagar en caja o al comprar en la red a combatir la pobreza energética. En Energías Renovables la aplaudimos y nos sumamos a ella.

Hasta el mes que viene.

Luis Merino
lmerino@energias-renovables.com

Pepa Mosquera
pmosquera@energias-renovables.com

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