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Cada vez está mas cerca el día en que
los gobernantes de las principales economías y de un buen número de
países emergentes se darán cita en Copenhague con el fin de escribir el
punto y seguido del Protocolo de Kioto. El objetivo fundamental de este
encuentro consiste en tratar de conseguir que los Estados más
contaminantes del planeta, como EE.UU., Corea del Sur, India y China, se
sumen al compromiso de reducir sus emisiones contaminantes para avanzar
en el reto de lograr que la temperatura de la Tierra no se eleve más de 2ºC,
nivel que los expertos de la comunidad científica consideran el punto sin
retorno.
Esto será factible, según han planteado
recientemente los especialistas de la Agencia Internacional
de la Energía, si se apuesta de manera inequívoca por las renovables y se
refuerza la visibilidad de un escenario más ambicioso: el conocido como
450 ppm escenario. Éste consiste en limitar la
concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera a 450 partes
por millón, lo que se traducirá en que el aumento de la temperatura
global se mantenga por debajo de los 2ºC
mencionados.
Por su parte, desde la Unión Europea
se aboga por frenar el
aumento de los GEI en un plazo de diez o quince años y, antes de 2050,
reducir dichas emisiones aproximadamente a la mitad de los niveles de
1990. Para ello, la UE estima que el primer paso a dar consiste en que
antes de 2020, los países industrializados deberían reducir de manera
colectiva sus emisiones de gases de CO2 hasta un 30 % por debajo de
los niveles de 1990. Mientras tanto, las naciones en desarrollo, como
China y la India, también tendrán que empezar a desplegar medidas
dirigidas a limitar el crecimiento de sus emisiones.
Ante este objetivo de la Eurozona de
recortar sus emisiones un 30% respecto al año de referencia, se
producirán mayores incentivos para los proyectos MDL (Mecanismos de
Desarrollo Limpio) y los conocidos como JI (Joint Implementation),
proyectos que se desarrollan en países en vías de desarrollo con el
objetivo de compensar las emisiones de las economías desarrolladas.
Bajo el paraguas del Protocolo de Kioto
y de la Cumbre de Copenhague se sustenta no sólo la intención de frenar
el calentamiento global de nuestro planeta, sino todo un mercado
financiero lleno de posibilidades. A este respecto, tomando como
referencia los dos Planes Nacionales de Asignación (PNA), hemos asistido
a asignaciones de derechos gratuitas, algo que resulta contradictorio, si
tenemos en cuenta que los derechos de emisión son un producto que se
compra y vende en el mercado del carbono. Entonces, ¿por qué se han
realizado dichas asignaciones gratuitas? Como consecuencia de
ellas, las empresas “beneficiarias” se han encontrado con un producto del
que todo el mundo habla y que muchos desconocen: un producto que podría
calificarse de “humo” y que se ha convertido en un producto financiero
alrededor del que se han desarrollado mercados y otros productos
asociados que permiten la especulación, así como que los adjudicatarios
de dichos derechos saquen rendimiento a ese “humo”.
De entre esos productos destaca el Swap EUA´s-CER´s, que consiste en que cualquier instalación
afectada por el PNA y que cumpla con el rendimiento eléctrico equivalente
cambie el 7,9% de sus EUA´s por CER´s, siendo la equivalencia de ese Swap: 1 EUA = 1 CER. Dicho esto, si tenemos en cuenta
que el precio del CER es inferior al del EUA, estamos consiguiendo dinero
gratis. La finalidad de este producto consistía en que debido a que se
había creado un mercado de CER´s en torno a los
proyectos MDL, se incentivara este mercado y tratar de hacerlo lo más
líquido posible.
Es muy probable que el Swap EUA´s-CER´s sea conocido por muchos, pero existen otros que
no pese a no ser tan conocidos, son poco rentable. Tal es el caso del
REPO, en el que un comprador adquiere los EUA´s
y tiene la obligación de entregar los EUA´s al
final del plazo negociado, según las condiciones pactadas con
anterioridad. Normalmente, los compradores suelen ser bancos o entidades
donde la especulación es el negocio.
Finalmente, una fórmula utilizada con el
objetivo de obtener liquidez es la operación Spot-Forward, en la que el adjudicatario
vende el total o parte de su asignación en el mercado Spot (al contado),
adquiriendo un compromiso de compra en el mercado Forward
(a plazo). Para este compromiso se requerirán garantías
pertinentes, bien sea en líquido o en derechos de emisión.
Este producto entraña un riesgo que
consiste en que cuando llega el momento del compromiso a futuro en el que
se deben comprar los EUA´s que vendimos en el
Spot para obtener liquidez y una posible rentabilidad de ese dinero (o
bien usarlo como financiación de los propios proyectos en desarrollo), el
precio esté por debajo del que nosotros nos comprometimos a comprar. Si
ocurre lo contrario, esto juega a nuestro favor y nos beneficia, porque
estamos comprando a un precio inferior del valor en el momento de nuestra
compra anterior.
Por último, cabe destacar las
Compensaciones Voluntarias de Emisiones (VER´s),
que a pesar de existir un mercado para su intercambio, más que nada,
tiene una finalidad de marketing. No en vano, los diferentes congresos,
convenciones y algunas empresas no dudan en usarlo como herramienta
publicitaria.
Como vemos, el “humo” tiene un mercado,
tiene un valor en euros y con el nuevo horizonte de Copenhague, donde las
subastas permitirán a los emisores ir a comprar los EUA´s
que emitan, se generarán oportunidades nuevas de mercado, así como nuevos
mercados y nuevos productos en torno a esos mercados.
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