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“CUANDO EL SOL SE APAGA…”

 

Desde hace ya más de dos años, el argumento de la crisis ha servido a muchos para justificar las decisiones y posturas adoptadas en  relación con las renovables, muchas de ellas contrarias al fomento de su desarrollo. Y conforme ha ido pasando el tiempo, hemos sido testigos de cómo todo aquello de lo que presumíamos  está siendo transformado, bien por desinformación, bien por interés, en una mina de la que no son pocos los que sacan razones que explican el creciente déficit tarifario, entre otras polémicas.

 

Recientemente, se ha dado a conocer la intención del Ministerio de Industria de recortar las tarifas fotovoltaicas un 30%, en los casos de aquellas instalaciones que están sujetas al Real Decreto 661/2007, y en un 45% las que entren a funcionar a partir de octubre de este año: Desde luego, no se trata de noticias agradables para nadie, ni siquiera para los que sólo observamos las renovables desde una perspectiva global, ya que detrás de esto se esconde una espiral de problemas verdaderamente grave, como las dificultades a la hora de obtener financiaciones para proyectos, empresas avocadas al cierre por que, previsiblemente, no podrán aguantar la caída de ingresos en la que se traducirá el recorte anunciado, etc.

 

Pero no sólo surgirán problemas relacionados con las instalaciones actuales: ¿Qué pasará con la instalación de nuevas plantas?, ¿Cuántos fondos de inversión querrán destinar su dinero en nuevas proyectos fotovoltaicos? Ya se han producido las primeras reacciones al respecto entre los interesados e informaciones recientes nos hablan de que los fondos de inversión, sobre todo aquéllos que ya han invertido en la industria solar española, han pedido al Presidente del Gobierno que no lleve a cabo esos recortes. Debido al carácter especializado de muchos de estos fondos en la industria renovable al no tener diversificada su inversión en otras áreas, la rebaja del 30% de las primas puede suponer su ultimátum. La rentabilidad de los proyectos por los que han apostado es la credencial que les garantiza su supervivencia, el aval para continuar consiguiendo liquidezque les permita mantener sus inversiones.

 

Por otra parte, otra tecnología renovable que a buen seguro experimentará también un recorte en las ayudas que recibe es la eólica.¿Les suena aquello de “cuando las barbas del vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar” Pues bien, entre los foros de la industria limpia española se rumorea que los eólicos se enfrentarán, previsiblemente, a una disminución del 10% de sus primas.

 

Y las termosolares parece que no quedarán exentas de este cambio normativo que diseña el Gobierno en las últimas semanas. En su caso, el objetivo de reducir el déficit que acumula el Ejecutivo español les afectarán retrasando la incorporación de sus plantas al sistema. Desde el Ejecutivo tratan de no tocar 1.500 M€ originariamente destinados a las renovables.

 

De todo lo expuesto queda una reflexión: ¿no habremos cambiado pisos por renovables, manteniendo, eso sí, la figura de a quién hemos de acudir para rendir cuentas: los bancos, que pasarían a ser los mayores promotores.

 

Estamos hablando de un mercado con recorrido, con objetivos comprometidos en el ámbito europeo de cara al año 2020 cuyo cumplimiento se traducirá en beneficio para todos. La reducción de la dependencia de España del suministro energético exterior no es baladí. La disminución de las emisiones contaminantes en un entorno global sensibilizado y comprometido con este objetivo no debería tomarse a la ligera. La defensa “con cabeza” de la ventaja del sector español renovable en un momento en que las principales economías mundiales dirigen el rumbo de sus políticas energéticas  hacia la apuesta por la generación limpia no debería ser desestimada.

 

Está claro que todos debemos arrimar el hombro en el contexto de contracción económica en el que nos encontramos, pero que las soluciones propuestas partan de una profunda reflexión tanto de los pros como de los contras.   

 

Hay muchos frentes por los que luchar y desde estas líneas les recuerdo que soplan vientos de Oriente y en menos de lo que nos imaginamos llegarán a España apuestas de fabricación asiática que introducirán en nuestro mercado aerogeneradores no autóctonos. En previsión de esto, aprovechemos el camino ya recorrido y la incesante apuesta española por el desarrollo tecnológico de los molinos de viento . Si no, en breve tendremos que invocar a a Don Quijote para que nos ayude en nuestra batalla contra gigantes  de ojos rasgados.