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“Dichosos
ceros”
En 2010, año en el que por parte de la cúpula política española
auguraba una recuperación de la economía y, por tanto, de los sectores
industriales y de los bolsillos de los trabajadores, ha resultado ser en
sus comienzos una versión empeorada de 2009. Pero como esto es sabido por
todos, en el presente comentario vamos a centrarnos en el tiempo, tema
“comodín” cuando no sabemos de qué hablar, y en este caso, nos resulta de
gran utilidad para escribir algunas líneas que harán más digerible el
texto.
Así, el pasado 2009 terminó con unas merecidas vacaciones para
algunos, mientras otros “disfrutaban” las Fiestas en el puesto de trabajo.
Todos ellos en sus respectivos emplazamientos sufrieron las nevadas y los días
de intensas lluvias, que hicieron que las reservas de agua se dispararan,
mientras que el consumo eléctrico disminuya de forma drástica.
Así, el clima inestable junto con la ya conocida crisis y el
paro por vacaciones de gran parte de la industria se tradujeron en que el
pasado enero1 haya sido uno de los meses más lluviosos de los
últimos años. De hecho, las reservas hidráulicas de los embalses
españoles subieron hasta el 70% de su capacidad.
Como era de esperar, el agua no vino sola y se produjeron registros
de viento de los que marcan época o, mejor dicho, récords, haciendo que la
generación eólica marcara máximos y que llegara a alcanzar el 42% de la generación. De
hecho, los 11.693 megavatios producidos en la madrugada del 14 de enero por
la actividad de los aerogeneradores instalados en España sirvió para cubrir
el 42% de la demanda eléctrica peninsular en dicho momento.
Si sumamos estas condiciones meteorológicas adversas, el
resultado que da son los “dichosos ceros”, que a más de uno le habrán
provocado un cierto malestar; más aún al comprobar cómo caía la facturación
de forma considerable en los casos en los que no se pudieron cambiar a tarifa
resultando esta mas interesante desde el punto de vista económico. Estos
casos son los acogidos al Real Decreto 436/2004, de 12 de marzo, por el que
se establece la metodología para la actualización y sistematización del
régimen jurídico y económico de la actividad de producción de energía
eléctrica en régimen especial. Las empresas acogidas a este RD no podrán optar
por un cambio a la modalidad y otras casuísticas en función de la tecnología
de generación*.
Pero los ceros no sólo han venido provocados por el hecho de que
los parques eólicos acaricien el viento con sus brazos para iluminarnos
todos los días, o porque el líquido elemento llene nuestros ríos y pantanos,
permitiéndonos ir de pesca y bañarnos en entornos idílicos; la nuclear ha
colaborado a que el hueco térmico sea pequeño y muchos días ni siquiera ha
habido ese hueco que permite a las térmicas entrar en funcionamiento2.
Por otro lado, no podemos olvidar un componente que cada vez es
más importante en el mercado energético-medioambiental: el CO2 ,
que vive unos tiempos de incertidumbre. De hecho, si bien ha transcurrido
ya algún tiempo desde la pasada convención de Copenhague, los rumores
acerca de qué pasará con los precios que tendrán que afrontar las
instalaciones que emitan al año hasta el 2012 menos de 25.000 T/año siguen
escuchándose en los distintos foros del sector. En este sentido, se barajan
previsiones que rondan los 30 €/t.
Adicionalmente, otras estimaciones hablan de una clara subida
del precio de la tonelada de C02 sin ponerle un cap, y se alzan
otras incertidumbres en este mercado global, como qué pasa con Estados
Unidos y su compromiso con el clima. Quedan numerosas incógnitas por
resolver en un mercado al que le queda mucho por madurar y ¿un negocio a
explotar?
La pregunta más inmediata que nos tenemos que hacer es ¿qué nos
traerá febrero?, aunque hasta ahora, los inicios del mismo no están siendo
muy diferentes.
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