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Las consecuencias del incidente del día 4 de noviembre de 2006

 


Introducción.

El pasado día 4 de noviembre de 2006, se produjo un incidente en la red que tuvo un importante impacto sobre los distintos sistemas eléctricos europeos. Este hecho ha contribuido a recordar el hecho que los sistemas eléctricos europeos se encuentran altamente interrelacionados. Recientemente, la UCTE - Union for the Co-ordination of Transmission of Electricity, la asociación que engloba a la práctica totalidad de los operadores del sistema de la Europa continental, así como REE para España, han emitido sus principales conclusiones sobre este incidente y sus recomendaciones para futuras especificaciones de los requisitos de seguridad de las instalaciones productoras (especialmente los parques eólicos) y de la gestión de la red.


Contexto.

El proceso de construcción de la red europea de transporte, ha respondido constantemente al objetivo de seguridad en el suministro a través de la gestión de la oferta. Recientemente, sin abandonar dicha preocupación, se han comenzado a considerar tanto las crecientes transacciones comerciales entre países como las particularidades del mix de producción en el que el peso de las energías no gestionables, especialmente eólica, es notorio.

El día 4 de noviembre había un importante tránsito de energía en dirección este-oeste debido a los intercambios comerciales programados y a la importante generación eólica en Alemania y resto del área norte. Como es sabido, la menor demanda en los fines de semana hace que se programen un importante número de desconexiones en la red de transporte para labores de mantenimiento que hizo aumentar las restricciones en los intercambios internacionales.


El incidente.

En este contexto, E.ON Netz procedía a la desconexión manual de la línea Conneforde-Diele de 380 kV para que un buque accediera al Mar del Norte. Este tránsito había sido comunicado y programado para el día 5 de noviembre a las 01:00 AM. Esta operación ha sido atendida en múltiples ocasiones y, en concreto, había sido autorizada y programada por la propia E.ON Netz y los operadores del sistema alemán (RWE TSO) y holandés (TenneT) atendiendo a los criterios de seguridad generalmente aceptados. Estos operadores fueron estableciendo sus planes de seguridad y la capacidad de interconexión atendiendo a dicha interrupción. Sin embargo, el día 3 de noviembre E.ON Netz recibió la solicitud de adelantar el corte de la línea a las 22:00 horas. En esta ocasión, E.ON Netz realizó las comprobaciones necesarias de seguridad, si bien no comunicó dicho adelanto a los operadores del sistema de ambos países hasta el día siguiente. En el momento de la comunicación, a escasas horas del incidente, el programa comercial no podía reducirse y las simulaciones mostraban una red cargada pero segura. En estas condiciones se realizó la desconexión de la línea.

Sin embargo, la situación de equilibrio era tan delicada que, como aconteció, cualquier pequeña anomalía tuvo efectos perniciosos sobre la subestación de Landesbergen, cuyas nuevas medidas de protección no habían sido consideradas correctamente en las simulaciones. El sistema europeo se dividió en tres áreas, acaeciendo un aumento de frecuencia en el área norte, por un exceso de oferta al desconectarse la interconexión con el área occidental y el área suroriental a las que estaba abasteciendo, y un descenso en la frecuencia en estas dos últimas áreas. Con todo, el área occidental (en la que se encuentra España) y la sur-oriental se mantuvieron conectadas asincrónicamente comunicadas.


Efectos sobre el área occidental.

La generación en este área ascendía a 182.700 MW en el momento en que el subsistema se aisló del área norte. La pérdida de generación desde el este de Europa se ha cuantificado en 8.940 MW. De esta forma, se produjo una disminución de la frecuencia hasta un nivel de 49 Hz. En general, a partir de un nivel de 49,5 Hz se produce una desconexión automática del consumo, una entrada automática de las plantas hidráulicas y la desconexión de determinadas instalaciones por sus medidas de protección. De hecho, el 40% de la generación que se desacopló durante el incidente era energía eólica. Otro 30% de la generación suprimida en el área occidental correspondía a ciclos combinados.

Para el caso español, debido a su mix de producción y los requisitos de las instalaciones, estos porcentajes son mayores para la energía eólica donde la reducción de generación se puede cifrar en alrededor de 2.100 MW.

El proceso de resincronización a nivel europeo se culminó pasados 38 minutos. En el caso español, este proceso fue de una duración menor, si bien no todos los aerogeneradores contaron con un rearme automático. De este modo, las pérdidas de las instalaciones en mercado no deben ser en absoluto despreciables.


Conclusiones.

Si bien en el incidente del 4 de noviembre puede entenderse como la conjunción de múltiples calamidades, se ha identificado a E.ON Netz como su responsable quien, según la UCTE, debió tomar medidas correctoras durante la sobrecarga de la red. También se indica al mismo agente como responsable de la falta de comunicación con el resto de operadores del sistema involucrados.

Parece claro que incidentes como el presente apuntan hacia la necesidad de una mayor coordinación entre los operadores técnicos de los distintos sistemas interconectados. De hecho, podría valorarse positivamente que la UCTE u otra organización análoga se erija como un operador técnico del conjunto de las interconexiones entre los distintos sistemas eléctricos nacionales.

Dado que es un hecho que los sistemas se encuentran estrechamente vinculados y que una de las causas del incidente es el enorme flujo comercial entre los distintos sistemas, es inevitable citar el empeño en establecer un mercado único europeo de la electricidad.

A nivel nacional, este incidente ha puesto de manifiesto que el tarado de las protecciones de las instalaciones requiere una reorientación. Actualmente las instalaciones se desacoplan con una frecuencia fuera del intervalo 49 – 51 Hz y, a la luz de los efectos del incidente, las instalaciones funcionaron tal como exige la legislación, una orden ministerial de 1985. Uno de los efectos más inmediatos de este incidente para los productores es la más que probable ampliación de los límites de tolerancia.

 

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