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Ay, si lo llego a saber

 

Ya ha terminado 2009. Un año que será recordado por el ambiente de crispación que han creado en el sector de las renovables esas decisiones que desde el Gobierno se han aprobado en forma de Reales Decretos Ley, Órdenes  ITC y otras Resoluciones , que para muchos han sido fruto de la improvisación y que han derivado en que  más de uno haya puesto el grito en el cielo para pedir un poco de sensatez

 

Para tener una  perspectiva acertada de lo que ha pasado en el transcurso de estas 8.760 horas (alguno opinará que debería ser alguna más por los dos días de 25 horas por el cambio  horario), debemos remontarnos a la inercia de crecimiento del ejercicio 2008. Se trató de un año exitoso, en el que había una gran demanda de instalaciones de generación de energías limpias y durante el que el precio de la electricidad acariciaba el cielo, el del petróleo seguía su tendencia ascendente y el gas natural también estaba alto (rondaba los 25 €). En definitiva, todo era bonanza: los generadores disfrutaban del viento a favor y eran escasos los ejemplos que apreciaban los nada despreciables ingresos resultantes de factores tales como el complemento de reactiva, los huecos de tensión, el complemento de eficiencia...

Con la llegada de 2009, todo eran esperanzas y buenos deseos, aunque la palabra crisis (o recesión, como se prefiera) ya ocupaba un lugar destacado entre todos nosotros. Con los albores del año, pocos se atrevían a vislumbrar precios de mercado poco sugerentes, y aunque el mes de diciembre anterior nos había avisado de que las vacas flacas se acercaban, no se atisbaba lo que ocurriría a continuación.

 

Una vez iniciado el ejercicio, el descenso acentuado de la demanda, junto con la caída del precio del petróleo, la separación progresiva del precio del gas respecto a la cotización del crudo, etc…propiciaron un progresivo descenso de los precios de mercado. Esta circunstancia desembocó en que se estimara en muchos casosque no había suelo, mientras que otros muchos empezaron a preguntarse si la devaluación del dólar traería consigo un escenario en el que compraríamos el petróleo más barato y donde  el precio de la electricidad caería más aún. Pero “afortunadamente”, el precio encontró acomodo en torno a los 35€/MWh, por lo que  las preocupaciones del sector pasaron a ser otras y se centraron en los cambios de modalidad de la venta de energía y en cuidar las coberturas de precio para evitar descalabros, mientras  otros muchos mantuvieron la esperanza de que se produjera el milagro de la recuperación económica.

 

Cabe destacar que gracias a esta situación, muchos titulares de instalaciones de producción de energía mediante fuentes renovables han dedicado más esfuerzo a intentar ajustar sus previsiones de generación y a exprimir un poquito más los complementos que les permiten obtener ingresos extra.

 

Al hilo de esto último, en el caso particular del sector eólico, los parques que han elegido el mercado como opción de venta de energía han sufrido unas penalizaciones por desvíos cercanas a las de 2008, con la diferencia de que la facturación ha caído considerablemente  como consecuencia de los bajos precios de mercado, por lo que los ratios que se derivan de esta alternativa no han sido de los más favorables.

 

Entre tanto desconcierto por el descenso de los precios, otros sustos de no menor importancia han azotado el sector de las renovables. No se puede olvidar el  Real Decreto ley 6/2009, que cayó entre los profesionales de la industria de las energías limpias como jarro de agua fría al principio, para, una vez asimilado, convertirse en una herramienta ventajosa al apreciarse  los beneficios del ya archiconocido registro de Pre-asignación.

 

Entre tanto ir y venir de opiniones, llegó el verano y con el calor, “donde dije digo, digo Diego” y el Senado dio su visto bueno a la enmienda del artículo 4 del RDL 6/2009, de 30 de abril, que recoge la creación del registro de preasignación de la retribución de la actividad de generación de electricidad a través de fuentes renovables. Dicha decisión, promovida por CiU y el PSOE y que contó con el apoyo del resto de grupos parlamentarios salvo el PP, fue rechazada  una semana más tarde  por el Congreso de los Diputados por considerarla “letal” para las energías limpias.

 

Así,   la cordura reinó dentro de la locura, pero el registro aún en el año 2010 sigue trayendo cola y algunas comunidades autónomas se quejan porque se inmiscuye en sus competencias. Otros consideran que supone un frenazo para el sector de las renovables, el gran baluarte impulsor de nuestra economía para intentar salir de la crisis...Y mientras tanto, el Gobierno replicó el día de los inocentes que en realidad el pre-registro no implica un frenazo para el sector, sino que mantiene  el ritmo de crecimiento seguido hasta ahora.

 

No hay que olvidar todos los dimes y diretes acerca de lo que ocurriría con las primas y tarifas...Éstas suben, bajan, se mantienen, ¡todo un sin vivir! Y no digamos nada acerca de los registros de pre-asignación fotovoltaicos. En este caso, el listado de las instalaciones correspondiente al  último trimestre llegó con dos meses de retraso.

 

Por último,  cabe destacar un tema de una importancia trascendental: la convención de Copenhague sobre cambio climático,. Sólo hay una palabra que lo defina:FRACASO. No cabe duda de que las buenas intenciones trasladadas por los Jefes de gobierno de las principales potencias eran ciertas, aunque el resultado final no las reflejó. Esperemos que todo evolucione positivamente de ahora en adelante.

 

En cuanto a la cumbre de la capital danesa, se esperaba un cambio de modelo del negocio del CO2, no en vano, los precios se resintieron tras el fiasco de la cita internacional.

 

De todo lo comentado, surgen dos reflexiones: una es que detrás de cada cambio desaparecen oportunidades de mercado y surgen otras y, por otra parte, a pesar de que la policía danesa contribuyó a “caldear” un  poco el frío ambiente reinante en Copenhague con el desafortunada detención del Director de GreenPeace España, la conclusión del encuentro no fue la esperada.