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Juan Fraga, Director de Negocio Internacional de Wynnertech

“Este es un sector apasionante, donde todo es siempre nuevo y cambiante”

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Lleva 23 años en el mundo de las renovables –de ahí que él mismo se autodefina en tono jocoso como “dinosaurio”–, aunque cuerda le queda para rato.  Empezó en 1993, cuando en España había solo 30 MW de energía eólica instalada, y cuando tuvo el atrevimiento de proponer en Bruselas (“de la mano del gran Carlos Robles, y apenas unos pocos más”, enfatiza) el famoso objetivo europeo del 12% para el año 2010, y de promoverlo por toda Europa hasta su adopción oficial. En la primera década del XXI se dedicó a promocionar, en España y EEUU, la minihidráulica y la eólica primero, y luego la fotovoltaica. De ahí pasó a colaborar con el Banco Mundial y estuvo desarrollando renovables por el mundo hasta que se dejó seducir por la electrónica de potencia, esa nueva tecnología clave para el desarrollo de las energías limpias y la gestión de las redes eléctricas. Ahora, tras vivir unos años en China, y como responsable de Negocio Internacional de Wynnertech, Juan Fraga inicia la expansión por el mundo de esta compañía de origen chino. Y de nuevo está dispuesto a darlo todo.

“Este es un sector apasionante, donde todo es siempre nuevo y cambiante”

China ha sido el último destino de su trayectoria profesional, donde  fundó  Wynnertech. ¿Con qué “equipaje” se vuelve del gran país asiático?
Wynnertech es una empresa que promovimos cuatro fundadores desde finales de 2012, con el apoyo de capital chino. Dado que al principio la actividad se centraba en el desarrollo de los nuevos conceptos tecnológicos, y luego en su aplicación en el mercado chino, estuve allí hasta finales de 2015 para contribuir a lanzar esa primera fase. Precisamente un buen amigo chino me dijo las mayores verdades de allí: en China todo es extremadamente difícil, pero todo es posible. Y ambas son rigurosamente ciertas. Aparte de la experiencia de vivir y trabajar en un país tan diferente de nuestro entorno occidental, con sus ventajas y sus desventajas, sí nos hemos traído de “equipaje” el dominio de la cadena de suministro china y unos equipos de diseño europeo, pero hechos para el mercado más competitivo del mundo. Además, hemos tenido como banco de ensayos el desierto de Gobi, ya que nuestra primera instalación fue ahí, con unas condiciones realmente extremas, así que hemos conseguido una gran fiabilidad para cualquier entorno.

¿Es difícil para un español hacer negocios en China? ¿Cuál es la actitud más adecuada con la que se debe actuar allí si quieres que el negocio prospere?
Es muy difícil hacer negocios en China sin ser chino. Ten en cuenta que nosotros no fuimos a comprar nada, sino a aportar tecnología para su utilización allí, y luego salir con esos productos a mercados fuera de China. Eso sí, al menos contamos con un socio chino que ha vivido muchísimos años en España, y eso ha sido una de las claves. Y sin embargo debes depender siempre de alguien que te acompañe para traducirte lo que se dice, y además para ayudarte a interpretarlo correctamente. A esto se une que China es ya de por si un país enorme, y las diferencias culturales y de idiomas entre diferentes provincias y comunidades autónomas son a veces tremendas. Pero también las posibilidades son tremendas. ¿El mejor consejo para trabajar allí? Hay que ser muy prudente y no actuar de forma prepotente, aunque se sepa muy bien de qué se habla y qué se pretende, para no crear rechazo ni desconfianza, pero también insistir hasta el final y no aceptar de primeras el inevitable mèiyôu, que significa no, o no hay. Lo que más lamento es no haber tenido tiempo de aprender a hablar razonablemente chino.

De nuevo en España, está embarcado por completo en  Wynnertech. ¿Correcto?
Así es. En Wynnertech nos dedicamos al diseño y fabricación de equipos y componentes de electrónica de potencia muy compactos y de alta eficiencia y prestaciones, para su utilización en generación renovable, con inversores de muy alta potencia, y para gestión y apoyo de la red eléctrica, sobre todo con energía reactiva dinámica y almacenamiento. Además, también suministramos a terceros tarjetas de control y módulos de electrónica de potencia, y actualmente estamos lanzando un cargador rápido de vehículo eléctrico, pequeño, potente, eficiente y barato, como todo lo que hacemos. Y al ser la empresa española parte de la empresa china Wynnertech Power, curiosamente estoy en mi propio país internacionalizando la empresa.

¿Qué ofrece Wynnertech que no ofrezcan otros? En otras palabras, ¿por qué un cliente potencial debe apostar por esta tecnología?
Con nuestra tecnología de nueva generación hemos conseguido equipos con una densidad de potencia por unidad de peso y volumen muy superiores a cualquier otro similar. A menos material, menos coste, y teniendo optimizada la cadena de suministro, que por nuestra experiencia aúna lo mejor de China y de Europa, conseguimos ofrecer unos equipos de calidad europea a unos costes sin competencia en el mercado internacional. Y esto solo se puede hacer con mucho esfuerzo en desarrollo tecnológico, y apostando fuerte en personal cualificado e inversión. Esa, junto con nuestra experiencia, y por tanto nuestro conocimiento de los mercados, es nuestra gran baza, y desde luego una tarjeta de presentación inmejorable.

Wynnertech está en fase de expansión internacional, no solo en Europa sino también en Medio Oriente, África y América…
Sí. Nos hemos centrado inicialmente en los inversores fotovoltaicos de alta potencia. Creemos que las grandes plantas de escala industrial, de decenas o cientos de megavatios, tienen aún mucho recorrido, ya que proporcionan un coste de producción muy bajo, inferior a cualquier otra tecnología convencional. A la vista están las últimas subastas. E igual que con los aerogeneradores, cuya potencia ha ido aumentando con el avance de la tecnología, las unidades de producción fotovoltaica, es decir, el conjunto inversor-transformador y sus paneles, se deben montar con potencias superiores a 2 MW para conseguir mejorar los costes totales de instalación. La potencia unitaria óptima a instalar varía en función de las condiciones locales, por lo que hemos desarrollado herramientas propias de análisis y diseño para asesorar a los clientes y optimizar cada instalación, como parte integrante del suministro, ofreciendo una reducción considerable, de hasta un 10%, del coste total de la planta, y por tanto un incremento de la rentabilidad que a veces es determinante para la viabilidad del proyecto. De esta forma, no solo apuntamos a mercados emergentes, sino que también queremos contribuir en mercados consolidados con instalaciones de venta sin prima, que en nuestra opinión van a tener un peso creciente. También estamos ya suministrando componentes para otros fabricantes tales como stacks de potencia y sus sistemas de control, y estamos apostando por cargadores rápidos de coche eléctrico compactos, que esperamos empezar a instalar a finales de este año. Además, para el año que viene tenemos previsto montar una planta en Alemania de almacenamiento eléctrico, de 100 MW y 200 MWh, que demuestre la viabilidad económica de las instalaciones a gran escala, tanto para regulación de red como para aumentar la capacidad de conexión de generación renovable.

En España, las renovables llevan los últimos años en el congelador. ¿Cree que está etapa de invernada está llegando a su fin? ¿Confía en que un nuevo gobierno les restituya el papel que merecen tener?
Sí, creo que es inevitable que esta etapa de invernada –como bien la calificas– termine en cuanto haya un nuevo gobierno. Y eso no solo porque la mayoría de los partidos lo defiende, y a la vista están los pactos que incluyen claramente el final del parón, sino porque las renovables ya han alcanzado la madurez comercial, y son en la actualidad las fuentes más competitivas, sobre todo la solar y la eólica. Para decirlo claramente, las renovables son hoy las fuentes de energía más baratas, y las más maduras no precisan hoy de ayuda ninguna. Punto. Y a todos los niveles, desde los pequeños autoconsumos hasta las grandes plantas de cientos de MW. Digan lo que digan los que aún no se han enterado de que la energía ha cambiado para siempre, y aún va a cambiar más con las nuevas tecnologías emergentes, sobre todo almacenamiento y smart grid. Lo que tiene que hacer el nuevo gobierno es simplemente no poner palos en las ruedas a su desarrollo, y dejar a las renovables competir en igualdad de condiciones con las tradicionales. De verdad, y no con gestos para la galería ni excusas de última hora a Bruselas. A pesar de que nuestra industria renovable haya tenido que irse temporalmente fuera de España a buscarse la vida, nuestra capacidad y tecnología siguen siendo de las más punteras del mundo. De hecho están muy valoradas internacionalmente, y constituyen una importantísima fuente de riqueza, así que solo necesitamos que nos dejen trabajar sin segarnos la hierba bajo los pies.


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