Lo cotidiano de la energía solar fotovoltaica y el periodo veraniego

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El ser humano presta mucha más atención a aquellas cosas a las que se dedica por profesión o por afición, ya que durante muchos años he estado viendo muchos detalles de las centrales  y las líneas eléctricas, con el solo hecho de pasar cerca de ellas o de verlas desde el coche cuando viajaba, dada mi actividad laboral en una empresa eléctrica. Esto también me ha estado sucediendo en los últimos años con la energía solar fotovoltaica, ya que me es muy difícil no ver cuando viajo, no solo las grandes instalaciones fotovoltaicas, sino las situadas en los tejados de las naves, o los sistemas aislados agrícolas que están junto a las autopistas, además de la gran cantidad de pequeñas instalaciones utilizadas en señalización.

No ha sido una excepción, todas las que he visto en las últimas vacaciones, constatando con ello el gran servicio que la tecnología solar fotovoltaica está prestando, incluso a las pequeñas instalaciones que necesitan de una fuente de generación limpia, segura y fiable. Concretamente, en este periodo estival, cuando me levantaba por las mañanas y me asomaba a la terraza, ya podía ver una estupenda instalación en la azotea de un hotel cercano.
 
Después, cuando me daba una vuelta por la calle, me era imposible no ver otra serie de instalaciones, de las que se encuentran a miles por la geografía española (y de otros países), y sobre las que no repara el caminante no especializado (o no le da importancia), tal es el caso de la señalización viaria (véase el paso de peatones), de los odiados parquímetros, o incluso en mis paseos por el espigón del puerto, el de los faros con alimentación eléctrica fotovoltaica.
   
Pero lo que me ha llamado poderosamente la atención este verano, es un catamarán utilizado en el puerto para llevar turistas, y que navega sola y exclusivamente con energía solar fotovoltaica. Si bien este sistema ya ha sido utilizado a más pequeña escala en las aguas dulces de Guadalest o El Retiro de Madrid, fue en España la primera vez se utilizó “en aguas portuarias o saladas”, buena elección al utilizar una energía limpia, que no emite partículas de CO2 ni de residuos tóxicos.

El nombre de este catamarán es “La Panseta”, y nació con una clara vocación divulgativa, ya que además de transportar turistas en el puerto, está especialmente dirigido a escolares y otros colectivos, convirtiéndose en una especie de aula en el mar que organiza actividades culturales y excursiones, para difundir la historia milenaria de Dénia, de la que el puerto ha sido un testigo evidente.

Catamarán solar La Panseta

La Panseta, que es propiedad de Balearia, une el centro de la ciudad con la estación marítima Balearia Port, pudiendo llevar hasta 72 pasajeros de una parte del puerto a la otra, impulsándose exclusivamente con la energía eléctrica generada por 30 placas solares, tiene una eslora de 12 metros, una manga de 4,25 metros, y una velocidad  de 3 nudos.

El barco obtiene la energía a través de las ya citadas 30 placas solares, todas ellas situadas en el techo del catamarán, y que alimentan a su vez a 26 baterías de gel, que pueden proporcionar una autonomía de funcionamiento de 150 horas, en caso de ausencia de luz solar, cosa difícil en pleno Mediterráneo. Incluso con la radiación existente en un día soleado del mes de mayo, las placas solares está previsto que puedan producir más energía de la necesaria para su funcionamiento. Con toda esa instalación fotovoltaica, La Panseta puede realizar viajes regulares cada 20 minutos desde las 7.30horas a las 24.00horas, o sea que estamos hablando de una gran utilización y un mejor servicio, ya que puede transportar al año a 80.000 viajeros, y para colmo su utilización por parte de los usuarios es gratuita. Por lo tanto, estamos hablando de un catamarán diseñado y construido  como medio de transporte totalmente ecológico, ya que no emite CO2, ni residuos tóxicos, a la vez que se convierte en una iniciativa innovadora en transporte para agua salada.
  
Por supuesto que me he encontrado en mis paseos con otro tipo de instalaciones fotovoltaicas, tales como las famosas y denostadas instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo, además de la gran profusión de tejados fotovoltaicos, ya que la Comunidad Valenciana está a la cabeza en ese tipo de instalaciones, pero este verano lo que más me ha impactado es el catamarán, ya que además el corto viaje por el puerto, relaja bastante.

Insisto en que aunque hace no más de 10 años, era muy difícil ver instalaciones fotovoltaicas, esta tecnología se ha abierto camino, y en estos momentos es muy fácil verlas y comprender el increíble valor añadido que están realizando para la sociedad.

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