La Hoja de Ruta de Australia

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Según un informe realizado por la agencia científica nacional de Australia, CSIRO, y Energy Networks Australia (www.energynetworks.com.au/roadmap), el sistema eléctrico del país está apoyando una nueva economía y un nuevo estilo de vida. Y por ello lo quiere cambiar a una escala sin precedentes, con una transformación impulsada por los propios clientes, para que se adopten nuevas medidas en el uso y apoyo energético al cambio climático.

Para ello, los australianos están realizando muchos tejados solares y almacenamientos de electricidad, estimándose que los clientes (no las eléctricas) realizarán inversiones por más de 200 mil millones de dólares en este tipo de instalaciones hasta el 2050 (con un objetivo de 29 GW fotovoltaicos, y 34 GWh de capacidad de almacenamiento en baterías para 2027). La idea es un futuro conectado, con intercambios multilaterales de energía, tanto de información como de valor, con una optimización que permitirá inversiones en las redes eléctricas, al mismo tiempo que se apoya la creación de una plataforma de redes eléctricas más inteligentes.

Esta transición orientada al cliente debe centrarse en el equilibrio de resultados para que el sistema eléctrico pueda lograr la descarbonización sin poner en peligro la seguridad del sistema. También debe incentivar y permitir nuevas opciones a los clientes y proteger adecuadamente a los consumidores, evitando injustos impactos sobre otros clientes.

La Hoja de Ruta de la Transformación de la Red Eléctrica en Australia, ha sido desarrollada para guiar una transformación en desde 2017 a 2027, equipando las redes, con una transición hacia las energías limpias, menores facturas para los servicios, fiabilidad y seguridad de la red, equidad en los incentivos y un control y elección por parte de los clientes.

Con todo esto se conseguirá transformar el sistema de electricidad para el 2050, con los siguientes efectos:
• Los clientes conservan la seguridad y la fiabilidad esenciales para su estilo de vida.
• Las redes pagarán a los clientes de recursos energéticos distribuidos 2,5 billones de dólares por año para los servicios de soporte a la red para 2050.
• El sector eléctrico logra emisiones netas para el año 2050.
• Reducción del CO2, para llegar al 40% en 2030 (mayor que el objetivo nacional actual del 26-28%).
• 16.000 millones de dólares en inversiones en infraestructuras de red.
• Reducción del gasto total acumulado de 101.000 millones de dólares para 2050.
• Cargos de red inferiores a un 30% con respecto a 2016.
• Un ahorro anual de 414 dólares por año en las facturas de electricidad promedio de los hogares.
• Soluciones eficientes en 2050 para los nuevos servicios, evitando riesgos de seguridad y de estabilidad, con fiabilidad y calidad de suministro.
• Una transición energética limpia, con nuevas opciones de control para los clientes, con más de un 40% de ellos usando recursos en sus instalaciones.

El equilibrio adecuado puede lograrse con una hoja de ruta clara, ya que el sector eléctrico de Australia puede superar los actuales objetivos, manteniendo el sistema en funcionamiento a unos costes más bajos.

Las claves de esta hoja de ruta son:
– Electricidad orientada hacia los clientes
– Seguridad del sistema de potencia eléctrico
– Reducción del carbono
– Incentivos y regulación de la red
– Redes inteligentes y mercados

A la vista de todo lo anterior, y haciendo un paralelismo con España y las renovables, parecería bueno que los políticos estuvieran más al tanto de lo que ocurre en otros países, aunque sean tan lejanos como Australia, y extraigan conclusiones de lo que se podría aplicar aquí en los horizontes de 2030 o 2050, cuando podríamos estar ya sin energía nuclear y necesitemos la generación distribuida, las redes inteligentes y el autoconsumo.

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Rubén
Hola Que razón tienes, los politicos deverian prestar más atención a este gran problema que tenemos, pero no miran más allá de las próximas eleccioes, ese es el problema. saludos Rubén Hueso de aceituna