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Biocarburantes: buenos para la AIE y malos para el lobby del transporte por carretera

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¿Es posible que en el mismo día se hable de los biocarburantes como imprescindibles contra el cambio climático y a la vez como ineficientes en la sustitución de combustible fósiles? Sí. Además, el libro de la Fundación Francisco Corell que sostiene la segunda tesis cuestiona todas las alternativas (biocarburantes, electricidad, ferrocarril…) al transporte convencional por carretera. Por su parte, la Agencia Internacional de la Energía afirma que para luchar contra el cambio climático y ampliar la cuota de renovables en el transporte hay que doblar la producción anual de biocarburantes.

Biocarburantes: buenos para la AIE y malos para el lobby del transporte por carretera

La Asociación del Transporte Internacional por Carretera (ASTIC) creó en 1997 la Fundación Francisco Corell para fomentar “la defensa de la seguridad y el medio ambiente” en este tipo de transporte, y cuenta entre sus benefactores con Mercedes Benz y Continental. La presentación ayer en Madrid del libro La cara oculta de los combustibles alternativos, del periodista y matemático Jorge Palacios, le sirvió ayer para cuestionar no solo los biocarburantes, sino todas las alternativas renovables y más ecológicas al uso de combustibles fósiles y el transporte por carretera.

La primera andanada la recibieron los biocarburantes. En la nota de prensa difundida por la Fundación Francisco Corell se recogen palabras de Palacios donde afirma que “al reorientar los cultivos de alimentos básicos como el arroz (sic) o el maíz hacia la producción de combustibles se ha originado un encarecimiento importante de estos alimentos, debido en gran medida a las cuantiosas subvenciones ofrecidas por algunos gobiernos occidentales a los agricultores”. Recientemente, la Comisión Europea difundía un informe que refuta esta visión. Los biocarburantes de segunda generación, el gas natural comprimido o licuado y el licuado del petróleo, el biogás, el hidrógeno y los vehículos híbridos y eléctricos recibieron también críticas tanto del autor del libro como de Miguel Ángel Ochoa, presidente del patronato de la fundación.

La carretera, de heroína a villana
La inexistencia de redes de distribución adecuadas, la dependencia de las subvenciones y la inmadurez de las tecnologías fueron expuestas como las principales críticas. Tras cuestionar también el ferrocarril como alternativa al transporte por carretera (“si las locomotoras eléctricas no echan humo cuando van por la vía, sí lo están generando en las centrales térmicas que producen la electricidad”), Ochoa afirmó que “la clase política no debería caer en la tentación” de favorecer a unos modos de transporte “supuestamente ecológicos” frente a otros. “Los gobernantes –añadió– tienen que dejar de ver en el automóvil y en el transporte la ‘vaca lechera’ capaz de financiar todo tipo de despropósitos e ineficiencias de otros modos”.

Hace unos días Ecologistas en Acción denunciaba precisamente la inversión errónea en autopistas de peaje en España que, al final, se han convertido en “un despropósito que sale caro a todos los contribuyentes”. En concreto, se referían al plan del Ministerio de Fomento de crear una sociedad para "nacionalizar" las vías en quiebra. “Las arcas públicas salen de nuevo al rescate de intereses privados –afirman desde la ONG–, que nada tuvieron que ver con las necesidades reales de transporte. En teoría se trataba de obras privadas, pero lo cierto es que la mayor parte de esas autopistas reciben ayudas estatales al tiempo que se prepara su nacionalización: eso supondrá que 3.500 millones de deuda con la banca se pagan con fondos públicos”. Añaden además que “la justificación de estas ruinosas obras podría estar vinculada a los pagos de constructoras recogidos en los “’papeles de Bárcenas’”.

Reducción de cien millones de toneladas de GEI con bioetanol
Ecologistas en Acción también se muestra continuamente crítica con el desarrollo de los biocarburantes, que, por otro lado, recibieron ayer un espaldarazo importante por parte de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) durante la presentación en Nueva Delhi (India) del informe Tracking clean energy progress 2013. La AIE considera que los biocarburantes siguen siendo necesarios para cumplir con la reducción de gases de efecto invernadero (GEI) y frenar el aumento en las temperaturas medias achacable al cambio climático. Para ello recomienda que la producción anual de los biocarburantes actuales se duplique y la de segunda generación se sextuplique.

El informe fue recibido con satisfacción por la Global Renewable Fuels Alliance (GRFA). Su portavoz, Bliss Baker, declaró que “estamos de acuerdo con la AIE en que los biocarburantes ofrecen reducciones reales de emisiones de GEI en la actualidad y que debemos incrementar su uso si queremos mitigar los efectos del cambio climático". Las últimas cifras que manejan la GRFA y (S & T) 2 Consultants Inc revelan que en 2012 la producción mundial de bioetanol redujo las emisiones globales de GEI en más de cien millones de toneladas.

La AIE propone adoptar una serie de medidas para incrementar el uso de biocarburantes. Por un lado pide que se disminuyan los riesgos de inversión en el sector a través de garantías en los préstamos, primas para los de segunda generación y apoyo financiero para las tecnologías más avanzadas. También solicita el apoyo político para estos últimos para asegurar su paso a la escala industrial. Todo ello sin dejar de supervisar la sostenibilidad en la producción y empleo de materias primas.



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Alberto
¿En las gasolineras que tenemos? ¿Biocombustibles de primera generación o de segunda? ¿Cómo saberlo? La mayor parte del biodiesel consumido en Europa proviene de cultivos de palma en Asia, donde talamos selvas para utilizar su madera de modo no sostenible, y luego plantamos inmensos campos de palma de aceite, para seguir "exprimiendo la vaca". Después, nos venden biodiesel "sostenible" para cerrar el ciclo lucrativo del gran capital. Despabilémonos!
Francisco Marcos Martín
En el mundo había hambre antes de los biocombustibles líquidos. Luego la culpa no es de los biocombustibles líquidos. No comparto la opinión de D. Francisco Corell y estoy dispuesto a discutirla con él cuando quiera, donde quiera y con quien quiera. Llevo 31 años en este tema y los biocombustibles líquidos son los responsables en un DOS (2%) de la subida de los precios de los alimentos. Lo demostró claramente un estudio hecho por Dña. Leire Iriarte, Dra. Ingeniero por la Univ. Politécnica de Madrid, hace tiempo. Una vez más a D. Javier Rico por seguir en la brecha.