Primeros pasos para la comercialización transfronteriza del biometano

ER Viernes, 20 de diciembre de 2013


Entidades de certificación y registro de biogás y biometano de seis países europeos se han unido para definir y establecer criterios comunes y homogéneos destinados a producir biometano, inyectarlo en la red de gas convencional y crear un comercio transfronterizo. En un momento de reducción de primas y tarifas al biogás en toda Europa, la extensión de la comercialización del biometano se ve como una salida en la que Italia, que no participa en el acuerdo, acaba de dar un paso importante al aprobar un decreto que regulariza su inyección en la red. Los promotores de la iniciativa están abiertos a la incorporación de entidades de otros paises.

Primeros pasos para la comercialización transfronteriza del biometano

Biomethane Register Austria, Energinet de Dinamarca, Gaz Réseau Distribution France, Biogasregister de Alemania, Federation of Swiss Gas Industry y el Green Gas Certification Scheme del Reino Unido se han unido para crear las bases del comercio transfronterizo de biometano en Europa. Según avanzan en un primer documento de intenciones, el principal objetivo de esta cooperación es que haya compatibilidad entre los registros y se establezcan las condiciones para una mutua aceptación de las garantías de origen del biocombustible.

“Para consolidar el potencial de biometano es vital que se comercialice a través de las fronteras nacionales”. Los promotores de esta alianza son conscientes tanto de este potencial, como de la necesidad de alcanzar estándares homogéneos de calidad y seguridad en la producción y el suministro. Son ellos, según una nota de prensa que difundió a finales de noviembre la European Biogas Association (EBA), los que están capacitados para certificar la sostenibilidad y el carácter renovable del biometano que circulará por las redes de gas europeas.

Confianza transfronteriza
Los puntos clave que citan los impulsores en su declaración de intenciones son: crear las condiciones idóneas y más eficaces para la transferencia de información relacionada con el biometano entre las organizaciones nacionales del sector; establecer una metodología armonizada para la transferencia completa de información que confirme la garantía de origen en cada registro; asegurar la mayor compatibilidad posible entre los sistemas nacionales de registro; y fijar las condiciones para una aceptación mutua de las garantías de origen.

Las entidades que firman la carta de intenciones entienden que para que un mercado europeo de biometano sea operativo es necesario contar con un sistema de transferencia de información transparente, fiable y completo entre las fronteras nacionales. Aseguran que resulta clave que el carácter “verde” (renovable, respetuoso con el medio ambiente y reductor de emisiones de gases de efecto invernadero) del biocombustible sea reconocido por el país importador para que contabilice en las cuotas u objetivos nacionales. “La apropiada calificación no la otorga el país importador, debe venir del país productor”, puntualizan.

Biometano de biogás, gas de síntesis e hidrógeno
Todo este sistema pretenden que desemboque en el establecimiento estandarizado de las “garantías de origen”, que “contendrán toda la información necesaria para la calificación del biometano importado como verde en el país receptor, permitiendo por tanto el comercio transfonterizo y la ejecución de transacciones a través de territorios de diversos países”. Recuerdan que el biometano puede proceder del biogás depurado de la digestión anaerobia, del gas de síntesis obtenido de la gasificación de la biomasa e incluso de la conversión del hidrógeno, siempre que se haya producido a partir de fuentes renovables.

Según la información de la EBA, en la actualidad se produce biometano en quince  países europeos en unas 230 instalaciones (92 de ellas están en Alemania) y se inyecta en la red de gas en once de ellos (incluido España), aunque no en todos de una manera normalizada. Italia lo comenzará a hacer en breve, ya que a comienzos de este mes el Gobierno trasalpino aprobó un decreto por el que se permite la inyección en la red de gas y el uso como combustible en el transporte. Actualmente once países llenan ya los depósitos de sus vehículos con biometano.


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